Mi recorrido
Pensando en mi recorrido
por el proceso de escritura, me topé con un poema…las lágrimas no tardaron en
salir…era la mejor manera de explicar lo que significó en mí y eran las
palabras para honrar a profesoras y compañeras… me apropié de las letras, las
estrofas, las oraciones… La ocasión ameritaba ponerme de pie:
“La Huella”
Por donde pases, deja una huella. Para eso, no
es necesario que pises fuerte, que te hagas notar con autoritarismo, que trates
de llamar la atención con bombos y platillos.
No...No son tus voces de mando, ni tu aspereza, ni
tu rigor lo que marcará el lugar que has ocupado en el trabajo o en tu casa.
Será...eso de ti que has dado con amor: la palabra
al que necesitaba aliento, la sonrisa al que se acercaba a ti, el consejo al
que te lo pedía; la generosidad para comprender los motivos que llevan a
algunos a cometer errores, a herir, a golpear.
Cuando no te agradecen algo que has hecho por
otro... piensa que no lo has hecho con sinceridad... pues siempre se agradece
lo que es generoso, auténtico.
Conozco mucha gente que solo hace favores para que
se los agradezcan, o para pregonarlos y que digan: "qué bueno",
"que maravilla".
Esos no dejan huellas, ni corazones encendidos con
lámparas votivas.
Para dejar una huella, hay que quedarse un poco en
lo que se hace: la tiza dibujando palabras en el pizarrón del grado, la esposa
planchando la camisa del marido, la mano apretando con tibieza la manito del
hijo...
Para dejar una huella...chiquita como una corola de
violeta, no importa su tamaño, sino el signo que indique que pasaste por
allí.
Poldy Bird
Gracias
Profesoras y Compañeras por dejar una
huella en mí.
Gracias
por marcar mi camino.
Gracias
por encender mi corazón.

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