viernes, 28 de agosto de 2015

Esquelita en las orillas Angelina Baldengo / Viviana Edsberg

...inventar la palabra buscarla …. Para encontrar la nuestra.... la que resuena y se entremezcla en un diá-logo imaginario para  leer/escribir la lectura/rayuelar el texto 

…. En ese lugar dónde  tiramos la piedrita, dónde se entremezclan en una conversación imaginaria...leer…escribir la lectura.. .Leer/escribir….en ese devenir que nos narra….mientras esa palabra nos dice y nos siga diciendo desde la polifonía del lenguaje…. Ese lenguaje que se hace vivencia cuando lo leemos …cuando lo escribimos …..

.tomamos  las palabras, nos  movemos con cuidado entre ellas, podemos tener la libertad de escribir lo que deseamos,nos  estremecemos de placer eligiendo esa palabra que  se nos escapa, luchamos por conquistar y vivir lo redondo y amplio de la palabra, nos sumergimos en la escritura compartida………¿qué color tiene ahora ese espacio en blanco de la hoja…….? Nos dejamos  suceder .... buscamos esa palabra que diga…… que nos diga…. Y nos volvemos a preguntar ¿la  palabra es un objeto?.....profundizamos en las palabra escrita como si pintásemos  ese objeto imaginario, su sombra… nos entregamos expectantes al silencio que sigue a una pregunta sin respuesta…¿sin respuesta?....nos  volvemos  a interrogar….

……quizás esta lectura/escritura que nos proponen  de la escritura/lectura por venir  , se enlace a la posibilidad cierta /incierta de recorrer una experiencia de escritura/lectura de la biblioteca escrita en estos encuentros, leer con los ojos de ver , escuchar nuestras voces y las voces de otros  y detenerse ..  en ese entre de la polifonía del lenguaje, para bucear esa conjetura/hendidura …en clave bartheana, levantar la cabeza y susurrar la palabra, buscar ese texto que proviene de la cultura , que  no rompe con ella sino que se liga en diá-logo , en conversaciones  convenientes /inconvenientes…

Dudar de un discurso de concepciones instaladas desde el deficit, del no “se puede” y me pregunto ….¿no se puede?- ¿o no se debe? Tenemos mucho por decir... ¿escribir qué? ¿escribir para contar o para contar-nos? …..¿producir marca escrita,reflexionar sobre lo que hacemos?  sobre ese acontecimiento cuya emergencia y derivas no puedo anticipar ….

Tenemos que recuperar ese lugar de la escritura que nos diga. Entonces, nos parece, no son las palabras, sino los cómo los que están reñidos con la experiencia. Lo que la experiencia expulsa de sí no es el lenguaje, sino la pretensión de la intromisión de un molde para que algo sólo pueda ser escrito en una o unas formas predeterminadas. Que la experiencia sea inapropiable no quiere decir que no se pueda decir.


Nos hemos dado un tiempo para pensar los hilos que se iran tejiendo alrededor de la “experiencia de la escritura”…….recorrimos en este tiempo/espacio y las voces de otros escritores que nos acompañaron a pensar…  esta experiencia en clave de escritura…. Pusimos en diálogo ese hacer.. tiempos de enseñar y de aprender…formas de leer y de escribir, para construir vínculos con el texto, para escuchar las voces desde la escritura. Ponerse en el lugar del otro, ese modo de decir de las palabras que llegan de otro espacio y otro tiempo, para decir lo que queremos contar a esos otros, descubrimos que nuestro entorno nos cuenta mas de lo suponíamos y nosotros también tenemos más que decir de lo que imaginábamos…..
                                                                                angelina/viviana/natalia

martes, 25 de agosto de 2015

Maria Laura Orlando

LICENCIATURA EN EDUCACIÓN INICIAL Y PRIMERAS INFANCIAS FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL
Taller de Narrativas y Cognición
Profesoras: Angelina BaldengoViviana Edsberg
Alumna: María Laura Orlando
Reflexión sobre el proceso de escritura.

Teniendo en cuenta que la Literatura es un tema que me moviliza y motiva personalmente, inicié mi recorrido por el material de lectura indicada, en un primer momento haciendo una lectura de los títulos, ansiosa por saber con qué me iba a encontrar y qué autores íbamos a abordar. Luego si, comencé con la lectura profunda de los diversos textos y creo que fue aquí donde comenzó mi proceso de escritura. A medida que iba leyendo, en mi cabeza comenzaban a resonar palabras, frases a las cuales quería dar forma para volcarlas luego en mi trabajo. La hoja en blanco comenzó a guardar citas de diferentes autores, ideas y reflexiones personales, convirtiéndose en una hoja de notas. Pero fue una frase, que no se bien porqué resonó en mi de forma especial, la que me permitió dar forma a aquello que quería decir. A partir de ella, me fueron surgiendo las ideas que quería incluir. Y fue a partir de ella como le di forma y sentido a mi escritura.

 Este proceso tuvo idas y venidas, momentos donde las palabras fluían y otros en que las ideas parecían no llegar. Hubo momentos de lectura y relectura, de tachones y correcciones. Hubo momentos en que las ganas, las energías parecían ir en sentido contrario al deseo de escribir, pues en este tiempo la vida me enfrento a dos sentimientos muy fuertes, el Amor y la Tristeza. Por un lado me dio el regalo más lindo que fue traer una vida al mundo y el cual ocupaba toda mi atención y por otro la despedida de un ser querido. Y somos una persona, con todo lo que vivimos, sentimos, pensamos y muchas veces los sentimientos son tan fuertes que no podemos despojarnos de ellos para sentarnos a escribir o a pensar en otra cosa. Por esto agradezco el tiempo y la comprensión de las profesoras que fue lo que me permitió avanzar y dar forma a mi trabajo donde el resultado final, a pesar de las dificultades, fue fiel a aquello que quería expresar. Gracias.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Iris Rivera

Un día, conversando con niños y niñas de 4 años, les digo que traje encerrado en mi lapicera, nada menos que al Cuco, y que vino con sus hijos cuquitos y cuquitas. Les pregunto si les parece que saque el capuchón para que, si quieren, los lleven a sus casas a jugar. 
Dicen que sí con expectativa y susto.
Les pido que preparen el bolsillo porque los cucos son de escaparse. Ellos lo hacen y entonces suelto una bandada de cucos invisibles que atajan en el aire y guardan con cuidado, desconfianza y risa.
Al rato se acerca una nena y me dice al oído:
-Yo me di cuenta de una cosa.-¿De qué?
-De que esos cucos no son de verdad.
-¿No?
-¡No!
- Ah...
-Bueno, pero me llevo siete.

Alejandra Toledo

.. Mi proceso de escritura...



Este es el momento en donde quisiera que vengan a mi mente un montón de palabras, pero miro, pienso, escribo, leo y nada me parece bien.  De pronto  llega a mí un recuerdo de cuando era niña, cuando mi nona me leía cuentos, recuerdo caperucita roja, los tres cerditos, cuentos de princesas, entre otros. Ese fue mi primer encuentro con la literatura, o por lo menos el que llevo guardado en  mi memoria. Luego cuando fui más grande, ya en la escuela primaria, recuerdo haber realizado escritos que pedía mi maestra a través de la elección de una palabra. Como también recuerdo la experiencia de leer algunos libros  que nos ofrecía la maestra, a algunos les dedicaba más tiempo y a otros no tanto y luego cuando estudiaba comencé a dedicarle más tiempo a la lectura, comprensión, síntesis, resúmenes, cuadros sinópticos  de diferentes  textos.
Reconozco además que por falta de tiempo, impaciencia o distracción muchas veces a lo largo de mi vida no terminaba de leer un libro si artículos de mi interés.
¡Hoy me toca leerles a mis niños!.. Hoy me encuentro con el desafío de buscar  un criterio para armar el canon literario. Y ¡Que desafío!..  Al principio me pareció sencillo, luego a la hora de sentarme a escribir me di cuenta de que no sabía por dónde empezar. Así fue que comencé a leer, coincidiendo y simpatizando con algunos autores, creando  hipótesis e ideas y luego encontré un criterio para la recopilación de cuentos literarios infantiles. Cuando por fin creí que ya estaba terminado mi trabajo, me di cuenta de que otros autores decían más cosas que me interesaban y venían a mi más y más ideas, ahí tuve que utilizar el poder de síntesis y así, al fin, sentí que mi escrito tenía sentido.  La sensación de angustia y ansiedad se transformó en placer y satisfacción. Fue importante retrocederé en el tiempo y  buscar dentro de uno mismo para encontrar lo que realmente quería expresar.  Muchas gracias Angelina y Viviana por presentarme  este desafío.