sábado, 20 de junio de 2015

Maria Sofia Chacón Ramirez

Alumna: Chacón Ramírez, Ma. Sofía
  Cohorte: 2012


“Mi proceso con la escritura”


Proceso complejo el de escribir, si lo sabré, primero buscar  la ocasión y concentrarse en un ambiente calmo y silencioso (algo bastante imposible con la chiquita agarrada de la pierna, gritando “mami”, trepando encima mío y escuchando los berrinches en el suelo reclamando atención).              Luego lo intento nuevamente, me voy al dormitorio buscando paz (¡que utópico!), y allá van ellos también; la chiquita que me abre la puerta y dice “¡ah ta mami!” y el padre corriendo atrás, gritando ¡Clara vení acá!, ¡deja que mami está estudiando, no te puede atender!, ¡no toques!, ¡deja eso!, ¡cuidado Clara!, etc., hasta que escucho el ruido de algo que rompió y la voz descolocada del padre diciendo ¿podes venir a ayudarme?... así que bueno, quedará la escritura para otro momento… me voy a juntar vidrios.
En un segundo intento, más relajada y con buena predisposición, me dispongo corporalmente con la espalda erguida, tratando de pensar…, leo un poco más de teoría, analizo mentalmente lo que deseo escribir, hilvano una idea con otra y digo para mi…¡si, si, si, eso es lo que quiero poner!... y justo cuando las palabras están por plasmarse en el papel, comienza la tríada problemática entre padre- nena-ropa. El dialogo se resume así:
Papá- ¿Qué ropa le pongo?
Mamá- fíjate, lo que quieras, estoy estudiando…
Papá- no lo que quieras no, porque si no le combinan los colores de la ropa te enojas.
Mamá- ¡ ponele lo que quieras te dije!
Papá- ¿te parece este rojo?        
Mamá- no, con eso va rosado
Papá- pero hace calor para el pantalón rosado…
Mamá- ¿ entonces para que me preguntas?
Durante este diálogo he perdido ya 15 minutos de mi concentración, así que en definitiva me voy a vestirla yo. Este escrito literario continuará a la brevedad.
En un tercer momento me dirijo hacia el patio, sentándome en el sol, y buscando la concentración nuevamente, escribo un párrafo (¡por fin salió!) …hasta que vienen mis  perros y de un salto me tiran todos los papeles que tenía. Recojo los papeles y lo intento de nuevo, ya los perros se calmaron…escribo tres párrafos más… y aquí…comienza la odisea del almuerzo:
Papá- amor…¿queres que cocine?, ¿Qué queres que haga?
Mamá- lo que quieras!!!
Papá-¿ te parece una tarta de acelga?
Mamá- si (seco y rotundo con un tono de fastidio)
Papá- ¿Cómo es que se hacía?
Mamá-  dejá, ya está!. (aquí es el momento en que me levanto enfurecida, tirando todo lo escrito, y dejo la literatura hacia un costado pensando ¿Quién me mandó?
Pero en un momento dado lo logro, hallo el equilibrio entre lo que podría denominar como una combinación de inspiración, clima tranquilo y soledad. Las palabras van saliendo, y se juntan formando oraciones que expresan mis ideas, y así continúo…. No es tarea fácil…hay que darle cohesión y coherencia  a los párrafos.
Así, si tengo que describir como fue mi proceso de escritura lo definiría como complejo, por las situaciones personales del contexto al que hice mención anteriormente. Creo que el tiempo es la clave, y a veces no lo tenemos, lamentablemente no podemos agregar horas al día.
Podría decir además que todo este trayecto realizado, tuvo constantes interrupciones, como las que he mencionado y otras que prefiero  no entrar en detalles…fue bastante difícil, pero no imposible.
Pienso además, que el gusto por escribir está presente en mi vida y anhelo tener más tiempo para hacerlo, simplemente para volcar en el papel lo que me gusta. Creo que poder expresar una vivencia, los sentimientos o simplemente lo que uno quiera decir a través de la escritura es algo que causa placer, no importa como salga, solo se que no tiene precio y también soy consciente que el estado anímico de una persona  influye  en esas palabras que nacen. Por ello, durante estos minutos que transcurren a medida que deslizo la birome, me siento positiva  y valoro lo realizado porque fue un logro solamente mío, sin ayuda, sujeto a mis emociones. Por eso no me importa cuánto valga este trabajo cuantitativamente, solo se que en mi propia escala cualitativa tiene valor… y  mucho.


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