U N L
Facultad de Humanidades y Ciencias
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN INICIAL Y PRIMERAS INFANCIAS
“Taller de Narrativas y Cognición”
Trabajo final.
Autora: Melina Tustanovsky
Profesora: Angelina Baldengo
Viviana Edsberg
Año: 2015
Para llegar a esta instancia, fue largo el
camino que he recorrido, muchos los obstáculos que se presentaron pero
sorprendentes los logros realizados.
Sin lugar a dudas, dar lugar a la escritura,
no ha sido una tarea sencilla. El temor de no saber qué decir fue el
protagonista en un primer momento, poco a poco se fue transformando en temor de
no saber cómo decirlo, pero una vez dicho comenzó a aflorar la incertidumbre
acerca de la claridad que tenia aquello que decía. Poco a poco estos temores y
dudas fueron mermando, hasta alcanzar el
disfrute y goce de escribir, de expresar, de compartir aquello que tenía
que para decir. Sobre todo, se fue el temor de contar con la certeza de si era válido o no compartir aquello que pensaba.
Fue allí en donde comencé a disfrutar y tener más y más ansias de escribir y
reescribir ese torrente de ideas, pensamientos
y sentimientos más o menos claros que iban apareciendo y que poco a poco
les iba dando forma, forma de palabra. Con significados más o menos claros, más
o menos compartidos, certeros, pero sin
lugar a dudas plenamente honestos.
Allí comenzó una especie de juego en donde
las reglas iban siendo formuladas a medida que relataban aquello que pretendía escribir. Un
juego libre de prejuicios, un juego en donde el desafío constante era quebrar
esas reglas tan estructuradas y rígidas que yo misma había construido alrededor
de lo que pensaba que era escribir, narrar, contar eso que sostenía como válido
para que otros lean.
Leerme no era nada sencillo, releerme, luego
de unos días después de haber escrito, mucho menos. Pero la puerta ya estaba
abierta, ya me había dado lugar para jugar y habilitar expresarme por medio de
la palabra escrita. Y así pasaron los días y comencé a jugar cada vez mas
liviana, segura, disfrutando de aquello que hacía, sin sentir presiones de
ningún tipo y estimulada por el humilde hecho de jugar con mis palabras. Jugar
a que esas palabras suenen disparatadas, serías, creíble, descabellada,
graciosa, demasiado sincera, y así, y así y así…
En este proceso aparecieron recuerdos,
anécdotas, sentimientos, emociones, olores, lugares, personas, que fueron el motor de mis escritos, que
alimentaban una y otra vez cada cosa oración que escribía, cada idea que
aparecía.
Sin lugar a dudas fue una experiencia
enriquecedora, de mucho aprendizaje y sobre todo, liberadora y placentera a fin
de cuentas.
Sin una consigna clara, las experiencias
fueron tan variadas como provechosa. Y han dejado, finalmente,
no sólo un trabajo para la
licenciatura sino un gran descubrimiento y conocimiento personal en
torno al acto de escribir, como así también, enormes ansias de continuar
haciéndolo.

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