miércoles, 17 de junio de 2015

Maria Virginia Martinez

Taller de Narrativas y Cognición.
Profesoras: Baldengo, Angelina y Edsberg, Viviana.
Alumna: Martínez, María Virginia.

Proceso de escritura:
            Comencé por buscar cuentos, ya que sabía más o menos lo que quería elegir para colocar en mi antología literaria. Busqué en mis apuntes de cátedra, en internet y en el jardín en cual trabajo. Una vez que tuve diez cuentos seleccionados con su correspondiente fundamentación comencé por intentar escribir ‘algo’, ese no se qué, pero algo que fundamente la elección de esos cuentos. Luego de la lectura del material ofrecido por las docentes (con sus previos subrayados de frases o párrafos importantes) comencé a escribir. Pero sólo pude escribir dos párrafos pequeños ya que me distrajo mucho todos los ruidos y cosas que pasaban a mi alrededor, mientras miraba el reloj de pared de la cocina esperando que el tiempo no pase, ya que estaba ´contado’, porque me tenía que ir a trabajar.
            Luego de un par de semanas, en las que el trabajo diario en el jardín no me dejaba sentarme a escribir, pero sí se mantenía la escritura del trabajo final dando vueltas en mi cabeza, logré encontrar un tiempo para mí y para la escritura. Era un jueves, como las 12 de la noche y en mi cabeza empezaban a surgir ideas para comenzar a escribir y empezar a darle, de una u otra manera, ‘forma’ al trabajo, intentando poner apreciaciones personales y un poco de teoría. Abrí mi computadora, retomé el trabajo anterior y comencé a escribir e intentaba ordenar un poco toda la información que había en el trabajo y agregar más autores y títulos de cuentos en la antología. Cuando me di cuenta eran las 3:45 hs de la madrugada, por lo que me dispuse a enviar por facebook el trabajo para corrección. Sintiendo una gran satisfacción por poder volcar ideas y pensamientos en el ‘papel virtual’ que me daban vueltas en la cabeza.
            El sábado a la mañana me llega la respuesta de las profesoras con las correcciones, pero no tan correcciones. Solo decía “aún está muy oscuro tu trabajo de escritura…la antología está muy buena". No entendía qué quería decir con ‘está muy oscuro’ y por sentido común si está oscuro… ¿lo debía aclarar? Y en ese momento me di cuenta lo que debía hacer, por lo que un par de días después comencé por ‘aclarar esa escritura’.
Era un miércoles, nuevamente a las 12 hs de la noche (hora en la que no me molesta nada ni nadie, en la que me puedo concentrar y dedicar a full) comencé a ordenar la escritura con títulos y colocar un poco más de apreciaciones personales. Luego realicé la ‘reunión de padres’, que no era tan reunión, sino un “encuentro literario” de niños, niñas y padres en el jardín. Utilizando una estrategia que ya habíamos usado para la Maratón Nacional de Lectura, en la que se dividía el jardín en diferentes espacios en la que la literatura se manifestará de distintas formas (narrada o cuentos sonoros/auditivos) así como también los sentidos del tacto corporal entre padres, madres, hijos e hijas y el sentido del olfato con sahumerios para generar un clima de relajación, junto con música, luz tenue, alfombras y almohadones. Para cerrar dicho encuentro habilito el diálogo sobre lo vivenciado, guiando la comunicación para lograr la expresión de sentimientos surgidos durante este encuentro.
Y es así que terminé ‘aclarando’ y dándole formato a la escritura y al trabajo. Arreglando citas que estaban muy pobres en su formato y colocando la bibliografía. Y así lo envié nuevamente, pero esta vez la respuesta fue ‘aprobadooooo’, sintiendo un gran alivio y contenta obviamente por el tan esperado “aprobado”.
Luego se acercó la fecha de entrega del trabajo, ‘en el bar’ de la facultad. Algo raro y poco serio para la entrega de un trabajo final, para mí y para los que estoy acostumbrada. Las profesoras estaban ‘como en reunión’ con otras alumnas, como en una especie de confesionario (según comentaban otras personas ajenas), pero este confesionario estaba acompañado de risas y café, y ahí es cuando me relajé, me senté, escuché y comencé a reír yo también de todas las cosas que se comentaban en el bar. Cuando creíamos que ya estaba todo terminado y sólo nos quedaba el coloquio, las profesoras nos piden seguir escribiendo, y esta vez ‘el proceso de escritura’. Tarea poco sencilla para quienes no lo hacen muy a menudo pero vale mucho para quienes se animaron a apropiarse de la palabra y comenzar a escribir.
Y aquí estoy, terminando esta escritura, nuevamente a la 1 hs de la madrugada…y agradeciendo a las profesoras por todo lo enseñado y todo lo compartido en este taller. ¡Muchas gracias!

FIN

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