viernes, 19 de junio de 2015

Luisina Vergara

Si pienso en algo para decir,
si pienso en alguien por quien vivir,
si casi nada se tiene en pie
y este segundo ya se nos fue;
si en la mirada dura un fulgor
atravesando tanto dolor
yo canto versos de mi sentir
y los condeno a sobrevivir
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"Semillas al viento" Kansuet 
Donde parece el sol no alumbrar,
donde se muere de soledad,
en lo más hondo de esta quietud,
donde ocultó la sangre la luz;
donde agoniza un ángel guardián
y se nos pudre el agua y el pan
yo canto versos del corazón
y los enciendo en una canción.


En lo invisible de la ciudad,
donde se ocultan odio y verdad,
donde las bocas de un niño gris
corren sonámbulas tras de mí;
la infortunada noche que un Dios
arrepentido nos olvidó
yo canto versos de furia y fe
pa' que me ayuden a estar de pie.

Canto, canto;
tan débil soy que cantar es mi mano alzada.

Y fuerte canto, canto;
no sé más qué hacer en esta tierra incendiada
sino cantar
.
Autor Jorge Fandermole.

-¿Cómo fue tu proceso de escritura? Consignaron las profe de Narrativa y Cognición… Uff, ¡qué problema! Todo para mi fue una complicación, desde esta Cátedra, pues no pedían solamente escritura formal sino “otra cosa”, aquello que movilizara el corazón y generara un cambio en las prácticas educativas.
Entonces, sentarse a escribir considerando una  consigna  desde el plano trivial y elemental involucraría dejar de lado todas las vicisitudes que me han ocurrido durante este tiempo ¿porqué? Preguntarán Uds., porque cuando la vida te golpea como si estuvieras en un ring de boxeo y te no kea se hace difícil levantarte y levantar a quien tenés a tu lado …
Bueno, mi proceso de escritura comenzó mucho antes de encontrarme con el papel en blanco, dada que el alma y la mente estaban en blanco, paralizada por la angustia y la tristeza…llorando por los rincones de la casa sabiendo que solo queda la despedida, aplacando el dolor en cada momento de agonía. Sí, así como el escritor sin ideas, me sentía  frustrada e impotente.
Pero, en los momentos en que Ella, mi madre, dormía, la literatura cobijaba mi cansancio y me impulsaba a seguir adelante ante cualquier obstáculo, porque esas fueron sus enseñanzas, seguir pase lo que pase.
Dadas las circunstancias viajar doscientos kilómetros para las clases tampoco facilitaba mucho las cosas, pero sabía que esas eran las reglas del juego, por eso en todo momento buscaba conectarme a tierra para generar alguna idea, pero… más de una vez  mi mente se evadía recuerdos, dado que los textos brindados por la cátedra me  transportaban a momentos compartidos con mi mamá, que en esos instantes yacía moribunda en su lecho de esposa y madre. 
Pese a todo y al esfuerzo que ponía, encontrar momentos de reflexión, análisis y escritura fueron cada vez más difícil, primero con el canon, donde los libros infantiles invadían las mesas de mi casa, junto a los medicamentos y los sueros, escribiendo y borrando cada treinta minutos, hora estimada de control de fiebre… todo era un caos.
Así fue que a mal traer el canon se cerró el seis de febrero de este año a las catorce y veinte minutos, momento exacto donde se corta la luz haciendo imposible que se enviara…pero también momento exacto de un ADIOS INTERMINABLE…DE UNA RESPIRACION AGITADA… DE UNA SOLEDAD INMENSA QUE ACOMPAÑABA MI  HUERFANDAD.
Qué importaba ya si se enviaba o no el trabajo…el médico, la ambulancia, los familiares y yo sosteniendo a mi hermana y ella a mí en un fundido abrazo de dolor…que se extendió a mi padre destrozado por la partida del amor de su vida. Cerca de las veinte horas una voz en mi cabeza me decía… corre manda ese trabajo, como las obligaciones y las responsabilidades no esperan, eso hice.
Los días subsiguientes pasaron y cuando volvimos a las clases fue desconcertante volver a revisar el trabajo, pero era necesario hacerlo para poder mirar la literatura como una envoltura narrativa que brindamos a los niños, especialmente en el jardín maternal…envoltura que  pude experimentar en este proceso, pues  me cubrió a mí en todo este caminar.
La Literatura me desestructuro, me despojo de temores y me fortaleció en el accionar pedagógico. Creo sinceramente que la literatura, y especialmente la escritura “es un camino de liberación” como dice Pablo Freire y a mí me ha liberado.

Vergara, Luisina E. P.
DNI 27.116.644
Bovril Entre Ríos.


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