martes, 16 de junio de 2015
Jessica Fessia
Taller de Narrativa y Cognición.
Profesoras: Angelina Baldengo /Viviana Edsberg
Alumna: Fessia, Jessica María
REFLEXIÓN SOBRE MI PROCESO DE ESCRITURA
“Listo el pollo, pelada la gallina”…no se ha acabado el trabajo de Narrativas.
Nuevamente debo sentarme y escribir…pero en esta instancia debo hacer hincapié a mi proceso de escritura, ejercitando mi memoria y trasladándome a aquel trabajo en el que tanto empeño puse.
Cabe destacar que la escritura de este trabajo requirió de rastreo bibliográfico, lectura, pensamiento y reflexión.
Para el desarrollo del mismo tuve en cuenta apuntes tomados en clases, el dossier del seminario, artículos extraídos de internet(algunos recomendados por las profesoras), enlaces compartidos en Facebook por las profesoras y mis compañeras, y finalmente un dossier de Lengua del Profesorado de Nivel Inicial.
Tenía bastante material. Lo que me resultaba difícil era ordenar toda esa información y trasladarla a mi hoja en blanco de Word.
Comencé, como primera instancia, a reflexionar sobre mis experiencias con la literatura, la lectura, y los libros. Y llegué a la conclusión de que la lectura y escritura no eran mi fuerte porque mis experiencias no habían resultado ricas. Los libros no ocupaban un lugar importante en mi vida cotidiana.
Continué trabajando sobre las citas bibliográficas seleccionadas de autores abocados a la temática trabajada. Y aquí es donde surgieron algunas trabas, ya que había algunas “citas oscuras”. En este caso es cuando me preguntaba qué hacer. Aclaraba esas citas o las extraía del texto. En algunas instancias recurrí a la primera opción, y en otras a la segunda.
A medida que fui desarrollando el trabajo fui enviando avances a la profesora. En cada corrección y sugerencia recibía a su vez palabras de aliento, lo que me brindó confianza y seguridad para continuar.
En cuanto al canon, me resultó bastante difícil la selección de los libros. Recorrí 3 librerías de Santa Fe, y volví a mi casa con muy pocos libros escritos en mi hoja. Considero que fui bastante selectiva a la hora de elegir los libros que quería que integraran mi Canon. Pero cada uno que elegí fue por algo en especial. La mayoría (según mi criterio) son diferentes, novedosos, interesantes, en donde tanto el texto como la ilustración son altamente importantes. Se pueden encontrar libros con mucho texto y poca imagen. Otros con imágenes solamente. Con historias fantásticas y otras no tanto. Pero ninguno era parecido a otro.
Sigo sosteniendo lo que resalté con completa seguridad en mi trabajo: “considero relevante elegir libros que propicien el encuentro, el dialogo, el intercambio entre el texto y su lector”.
En relación a la “reunión de padres”, desde un principio tenía muy en claro que no quería una reunión formal en la que la palabra oral invadía las paredes de una sala. Tuve en cuenta las familias de los niños que tengo actualmente a cargo, y pensé en la creación de espacio diferente, un espacio que no encuentran habitualmente, un espacio que provoque placer, incertidumbre, descubrimiento y que despierte emociones, un espacio donde se ponga en juego la imaginación, la fantasía y el pensamiento.
Como recurso para llevar a cabo este espacio elegí un cuento que, según mi criterio, es fascinante: “la plapla de Maria Elena Walsh”.
Para finalizar quería agradecer a las profesoras que llevaron a cabo este seminario, porque lograron de manera asertiva que los libros y las palabras ocupen un lugar importante en mi vida cotidiana.
El show debe continuar...Para el desarrollo del mismo tuve en cuenta apuntes tomados en clases, el dossier del seminario, artículos extraídos de internet(algunos recomendados por las profesoras), enlaces compartidos en Facebook por las profesoras y mis compañeras, y finalmente un dossier de Lengua del Profesorado de Nivel Inicial.
Tenía bastante material. Lo que me resultaba difícil era ordenar toda esa información y trasladarla a mi hoja en blanco de Word.
Comencé, como primera instancia, a reflexionar sobre mis experiencias con la literatura, la lectura, y los libros. Y llegué a la conclusión de que la lectura y escritura no eran mi fuerte porque mis experiencias no habían resultado ricas. Los libros no ocupaban un lugar importante en mi vida cotidiana.
Continué trabajando sobre las citas bibliográficas seleccionadas de autores abocados a la temática trabajada. Y aquí es donde surgieron algunas trabas, ya que había algunas “citas oscuras”. En este caso es cuando me preguntaba qué hacer. Aclaraba esas citas o las extraía del texto. En algunas instancias recurrí a la primera opción, y en otras a la segunda.
A medida que fui desarrollando el trabajo fui enviando avances a la profesora. En cada corrección y sugerencia recibía a su vez palabras de aliento, lo que me brindó confianza y seguridad para continuar.
En cuanto al canon, me resultó bastante difícil la selección de los libros. Recorrí 3 librerías de Santa Fe, y volví a mi casa con muy pocos libros escritos en mi hoja. Considero que fui bastante selectiva a la hora de elegir los libros que quería que integraran mi Canon. Pero cada uno que elegí fue por algo en especial. La mayoría (según mi criterio) son diferentes, novedosos, interesantes, en donde tanto el texto como la ilustración son altamente importantes. Se pueden encontrar libros con mucho texto y poca imagen. Otros con imágenes solamente. Con historias fantásticas y otras no tanto. Pero ninguno era parecido a otro.
Sigo sosteniendo lo que resalté con completa seguridad en mi trabajo: “considero relevante elegir libros que propicien el encuentro, el dialogo, el intercambio entre el texto y su lector”.
En relación a la “reunión de padres”, desde un principio tenía muy en claro que no quería una reunión formal en la que la palabra oral invadía las paredes de una sala. Tuve en cuenta las familias de los niños que tengo actualmente a cargo, y pensé en la creación de espacio diferente, un espacio que no encuentran habitualmente, un espacio que provoque placer, incertidumbre, descubrimiento y que despierte emociones, un espacio donde se ponga en juego la imaginación, la fantasía y el pensamiento.
Como recurso para llevar a cabo este espacio elegí un cuento que, según mi criterio, es fascinante: “la plapla de Maria Elena Walsh”.
Para finalizar quería agradecer a las profesoras que llevaron a cabo este seminario, porque lograron de manera asertiva que los libros y las palabras ocupen un lugar importante en mi vida cotidiana.
El show debe continuar...
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