El proceso de mi escritura
Alumna:
Duarte, María de los Ángeles.
¿Cómo comenzar? Mmm… eso me pregunté al
intentar hacer el trabajo final de este seminario. Como soy muy estructurada,
inflexible, rígida, traté de realizar una especie de recorrido en mi cabeza el
cual daría forma al escrito.
Comencé por leer las anotaciones que realicé
en las clases y decidí estructurar el trabajo en ejes que dieran respuestas a:
la importancia de la literatura para los niños, por qué ofrecer/facilitarles
libros desde pequeños, historia de la Literatura Infantil Juvenil, qué tipo de
textos o autores seleccionar, qué pienso de la infancia, entre otros.
En la primera corrección la profesora me
aconsejó agregar experiencias acerca de las afirmaciones que escribí, lo que me
motivó a seguir ya que veía que venía por buen camino.
Las siguientes correcciones fueron del tipo:
“falta cita”, “faltan datos”, “poner comillas”, “quien lo dijo”. Con lo cual
pensé “¿de dónde “rayos” saqué esto? (carita de desolación). De inmediato me
propuse buscar cita por cita, libro por libro, comilla por comilla. Fue un
trabajo duro y poco entretenido, pero lo finalicé.
La etapa más atrapante de este trabajo fue ir
a la Biblioteca Popular de mi ciudad y entrar en la sala llamada
“Bibliotequita”. Encontré libros de los autores recomendados por las profesoras
que, reconozco, no conocía antes de este seminario. Me senté en esos
minibanquitos que allí se encuentran y comencé a leer y seleccioné lo que a mí
me gustaba, sí, lo que me parecía atractivo, para ello me dejé llevar por lo
que guardo dentro que nada tiene que ver con lo que soy por fuera, creo. No sé
si se entiende esto… yo lo entiendo. (carita que saca la lengua). En fin,
realicé la selección y pasé los títulos al trabajo que estaba en proceso aún.
Luego, después de otra devolución de la profesora, tuve que volver a la
biblioteca en busca de los datos bibliográficos. (carita de buehh…)
Recuerdo que era Domingo el día en que recibí
la noticia tan esperada… “el trabajo está aprobado”. ¡Salté tanto de alegría!
Lo que puedo rescatar es la buena
predisposición y la buena onda de las profesoras, totalmente contrarias a lo
que yo suelo ser: desestructuradas ellas, con buen sentido del humor, abiertas
a todo tipo de consultas. Sin importar el día ni la hora allí estaban al pie
del cañón respondiendo y haciendo devoluciones.
La idea de manejarnos con el Facebook me
pareció fantástica ya que de ese modo pudimos compartir otros recursos como los
videos, filmaciones, conferencias, entre otros, que de otro modo no hubiésemos
conocido. Debo reconocer, al ver tantos archivos compartidos por el Facebook,
que más de una vez pensé “¿en qué momento la profesora Angelina cocina, limpia
la casa o descansa?” (carita sonriente) jajaja.
Si tengo que pensar en qué me motivó en este
trabajo diría que fueron las ganas de aprender, de aprender a decir cosas pero
con otras palabras, ganas de saber cómo algunas personas, llámense escritores,
hacen para decir pero de manera diferente. He aquí mi materia pendiente (carita
suspirando).
Y creo que si a los niños les enseñamos a
decir de otros modos, a andar por otros mundos, a volar y a soñar, podrán lograr cualquier cosa que se
propongan.
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