lunes, 15 de junio de 2015

Maria de los Angeles Duarte

El proceso de mi escritura

Alumna: Duarte, María de los Ángeles.

¿Cómo comenzar? Mmm… eso me pregunté al intentar hacer el trabajo final de este seminario. Como soy muy estructurada, inflexible, rígida, traté de realizar una especie de recorrido en mi cabeza el cual daría forma al escrito.
Comencé por leer las anotaciones que realicé en las clases y decidí estructurar el trabajo en ejes que dieran respuestas a: la importancia de la literatura para los niños, por qué ofrecer/facilitarles libros desde pequeños, historia de la Literatura Infantil Juvenil, qué tipo de textos o autores seleccionar, qué pienso de la infancia, entre otros.
En la primera corrección la profesora me aconsejó agregar experiencias acerca de las afirmaciones que escribí, lo que me motivó a seguir ya que veía que venía por buen camino.
Las siguientes correcciones fueron del tipo: “falta cita”, “faltan datos”, “poner comillas”, “quien lo dijo”. Con lo cual pensé “¿de dónde “rayos” saqué esto? (carita de desolación). De inmediato me propuse buscar cita por cita, libro por libro, comilla por comilla. Fue un trabajo duro y poco entretenido, pero lo finalicé.
La etapa más atrapante de este trabajo fue ir a la Biblioteca Popular de mi ciudad y entrar en la sala llamada “Bibliotequita”. Encontré libros de los autores recomendados por las profesoras que, reconozco, no conocía antes de este seminario. Me senté en esos minibanquitos que allí se encuentran y comencé a leer y seleccioné lo que a mí me gustaba, sí, lo que me parecía atractivo, para ello me dejé llevar por lo que guardo dentro que nada tiene que ver con lo que soy por fuera, creo. No sé si se entiende esto… yo lo entiendo. (carita que saca la lengua). En fin, realicé la selección y pasé los títulos al trabajo que estaba en proceso aún. Luego, después de otra devolución de la profesora, tuve que volver a la biblioteca en busca de los datos bibliográficos. (carita de buehh…)
Recuerdo que era Domingo el día en que recibí la noticia tan esperada… “el trabajo está aprobado”. ¡Salté tanto de alegría!
Lo que puedo rescatar es la buena predisposición y la buena onda de las profesoras, totalmente contrarias a lo que yo suelo ser: desestructuradas ellas, con buen sentido del humor, abiertas a todo tipo de consultas. Sin importar el día ni la hora allí estaban al pie del cañón respondiendo y haciendo devoluciones.
La idea de manejarnos con el Facebook me pareció fantástica ya que de ese modo pudimos compartir otros recursos como los videos, filmaciones, conferencias, entre otros, que de otro modo no hubiésemos conocido. Debo reconocer, al ver tantos archivos compartidos por el Facebook, que más de una vez pensé “¿en qué momento la profesora Angelina cocina, limpia la casa o descansa?” (carita sonriente) jajaja.
Si tengo que pensar en qué me motivó en este trabajo diría que fueron las ganas de aprender, de aprender a decir cosas pero con otras palabras, ganas de saber cómo algunas personas, llámense escritores, hacen para decir pero de manera diferente. He aquí mi materia pendiente (carita suspirando).
Y creo que si a los niños les enseñamos a decir de otros modos, a andar por otros mundos, a volar y a  soñar, podrán lograr cualquier cosa que se propongan. 


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