Mi proceso
de Escritura.
Soloaga
Rosalía Micaela
En el
momento de pensar sobre mi proceso en cuanto a la escritura, se me vienen a la mente muchas
cosas por escribir.
Sin
lugar a dudas he notado un avance en lo
referido a mi seguridad a la hora de escribir. He logrado dejar de lado mi
miedo, ¿Qué miedo? Miedo al qué dirán. Así fue, en ese momento decidí seguir a
mis deseos más que a mis estructuras. Allí comenzó mi desafío, ya que el tiempo
no alcanzaba con tantas cosas por escribir, sintiendo nuevamente ese gustito
por ver aparecer palabras con sentido, sintiéndome verdaderamente autora de cada una de ellas. Y
con ese desafío aparecían algunos recuerdos…
Recuerdo
que desde muy pequeña, mis deseos por escribir estuvieron presentes. Pero,
sobre todo en esos momentos en donde el amor, el dolor, pisaban fuerte,
llevándome a tomar un lápiz y escribir lo que me sucedía. Allí aparecían esas
palabras que no salían, quedando atrapadas entre dientes pero escritas en algún
papel, cuaderno, que al instante de ser escritas y encontrando la libertad volvían a ser presas por mi vergüenza. Esos
escritos permanecían ocultos en algún libro o cuaderno y de allí no salían.
Cuantas palabras escondidas en algún lugar.
Solo por el miedo al qué dirán.
Pasando
los años, me he encontrado ante situaciones de inhibición, sobre todo al
utilizar los medios de comunicación, como una lucha interna y externa de qué
publica. Por momentos, me inundaban deseos de compartir cuentos, poemas, pero,
nuevamente el qué iban a pensar se apoderaba de la situación, limitándome a
hacerlo.
Hoy, el
qué dirán quedó atrás. Hoy aprendí, aprendí a llevar en mi cartera un cuaderno
y lapicera, no solo por el hecho de tomar datos necesarios, sino también para
escribir aquello que aparece en mi mente galopante, insistente por salir.
Galopante por la necesidad de quedar plasmado en un papel. Luego lo releo y
agrego, agrego ideas o simplemente pareceres.
Siento
ese deseo de escribir, inquietante, insistente, cuando por algún motivo mi
mente viajó y vuelve con algún pensamiento, como diamante en bruto, pero de
palabras. Pero sigo, y no queda en eso. Una y otra vez le iré dando forma.
Siento
la necesidad de escribir y no solo en esta ocasión, también en muchas otras…
Siento
la necesidad de comunicar, y sin miedo al qué dirán. Escribo y vuelvo a
escribir. Me encuentro en una ida y vuelta. Me gusta lo que escribo y por
momento ya no me gusta. Lo vuelvo a leer, las palabras me piden que las cambie
por otras y pienso. ¡Ahora sí! Me animo
a leer y me gusta. Me gusta tanto que quiero compartirlo.
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