viernes, 19 de junio de 2015

Rosalia Micaela Soloaga

Mi proceso de Escritura.
Soloaga Rosalía Micaela
En el momento de pensar sobre mi proceso en cuanto a la  escritura, se me vienen a la mente muchas cosas por escribir.
Sin lugar a dudas  he notado un avance en lo referido a mi seguridad a la hora de escribir. He logrado dejar de lado mi miedo, ¿Qué miedo? Miedo al qué dirán. Así fue, en ese momento decidí seguir a mis deseos más que a mis estructuras. Allí comenzó mi desafío, ya que el tiempo no alcanzaba con tantas cosas por escribir, sintiendo nuevamente ese gustito por ver aparecer palabras con sentido, sintiéndome  verdaderamente autora de cada una de ellas. Y con ese desafío aparecían algunos recuerdos…  
Recuerdo que desde muy pequeña, mis deseos por escribir estuvieron presentes. Pero, sobre todo en esos momentos en donde el amor, el dolor, pisaban fuerte, llevándome a tomar un lápiz y escribir lo que me sucedía. Allí aparecían esas palabras que no salían, quedando atrapadas entre dientes pero escritas en algún papel, cuaderno, que al instante de ser escritas y encontrando la libertad  volvían a ser presas por mi vergüenza. Esos escritos permanecían ocultos en algún libro o cuaderno y de allí no salían. Cuantas palabras escondidas en algún lugar.  Solo por el miedo al qué dirán.
Pasando los años, me he encontrado ante situaciones de inhibición, sobre todo al utilizar los medios de comunicación, como una lucha interna y externa de qué publica. Por momentos, me inundaban deseos de compartir cuentos, poemas, pero, nuevamente el qué iban a pensar se apoderaba de la situación, limitándome a hacerlo.
Hoy, el qué dirán quedó atrás. Hoy aprendí, aprendí a llevar en mi cartera un cuaderno y lapicera, no solo por el hecho de tomar datos necesarios, sino también para escribir aquello que aparece en mi mente galopante, insistente por salir. Galopante por la necesidad de quedar plasmado en un papel. Luego lo releo y agrego, agrego ideas o simplemente pareceres.
Siento ese deseo de escribir, inquietante, insistente, cuando por algún motivo mi mente viajó y vuelve con algún pensamiento, como diamante en bruto, pero de palabras. Pero sigo, y no queda en eso. Una y otra vez le iré dando forma.
Siento la necesidad de escribir y no solo en esta ocasión, también en muchas otras…

Siento la necesidad de comunicar, y sin miedo al qué dirán. Escribo y vuelvo a escribir. Me encuentro en una ida y vuelta. Me gusta lo que escribo y por momento ya no me gusta. Lo vuelvo a leer, las palabras me piden que las cambie por otras y pienso. ¡Ahora sí!  Me animo a leer y me gusta. Me gusta tanto que quiero compartirlo.   

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