miércoles, 17 de junio de 2015

Miriam Furrer



Licenciatura en Primeras Infancias - Taller de Narrativas y Cognición –
 Profesora: Angelina Baldengo – Alumna: Furrer, Miriam Alicia

¿Cuál fue mi proceso de escritura para este trabajo?


Cohorte: 2012

Alumna: Furrer, Miriam

Al comenzar a escribir sobre este trabajo, tal vez por mis años transcurrido en la docencia, tal vez por ser alumna de esta licenciatura, lo primero que vino a mi mente fueron los niños, mi rol, mi responsabilidad…   Ideas y creencias que tengo respecto hacia algunos conceptos, entre ellos “educación”, “infancia”, “literatura”, aparecieron como por arte de magia, dibujados en palabras de Jorge Larrosa, Marcela Carranza, en investigaciones de Sandra Carli… y a partir de este punto comencé a leer…a reflexionar… comencé a escribir.
Pronto me apropié de los textos trabajados en este taller, en todo lo compartido en Facebook con las profes y mis compañeras,  en las hermosas palabras de  Graciela Montes[1] cuando expresa: “El corral protege del lobo pero también encierra”, parece tan simple, tan poético, pero yo lo defino de una sola manera:  “FUERTE”…y cuánto me hizo pensar…!!
 Y siento que por eso fue tan significativo este proceso, porque llevó a pensarme a mí misma como persona… como lo que soy… una persona con historia y muchas de ellas me visitaron en el transcurso de este trabajo.
Como se inició este proceso?
Con tiempo comencé a leer sobre la bibliografía dada por las profesoras, me detuve en lo más significativo, sustraje las ideas principales, pero cuando quería decir algo  al respecto necesitaba volver sobre todo el texto porque algunas ideas ya no las recordaba; y eso se tornaba una dificultad,  por lo tanto entendí que  retomar la lectura con mayor asiduidad sería una estrategia para considerar.
Y fue así como ocurrió que en la medida que más leía, más me conectaba con el tema,  y el encanto progresivamente  comenzó a envolverme hasta el punto de que, cada lectura se transformó en un encuentro conmigo misma, con los recuerdos e historias personales que me invitaban a querer decir algo más en relación a lo que iba leyendo, algo más sobre que pensar…
Cuáles fueron los sentimientos y/o sensaciones a medida que se escribía?
Algo muy fuerte me  sucedió, me sentí libre, libre y segura.  Sentí que lo que escribía, me  pertenecía y si bien, hubo una bibliografía en la cual me apoyé, esa bibliografía era como un hilo que hilvanaba una experiencia a otra, esas experiencias que volvieron “del cajón de los recuerdos,  cerrado por mucho tiempo”, poéticamente hablando…
desde la ventana del aula UNL
Destaco que las emociones enmarcaron el camino de esta escritura porque si bien, no están plasmadas literalmente en el trabajo, a medida que  leía  para poder fundamentar  y expresar con convicción lo que se pensaba,  fueron muchos  los  recuerdos que  afloraron en mi mente pero por sobre todo en el alma y aún con lágrimas en los ojos se vuelve sobre ellos para ponerlos a la vista de quien los lee.
Pensando que poner dentro de este canon…
Al pensar que  poner dentro de este canon, lecturas significativas vinieron mi;  las lecturas de “Toni”, “Dargtanián” que leía mi papá, como también esos libros pequeños sin imágenes con millones de palabras en los que mi viejito al igual que mi abuelo concentradísimos se zambullían para perderse en una siesta de verano. Yo no entendía, desde mi lugar de niña, que encontraban de divertido al hacerlo; las revistas de novelas de amor que leía mi vieja, los Corín Tellado que se devoraba Viviana, una compañera ( de 15 años) durante los recreos en la secundaria; un libro que daba vueltas por la casa de mis padres, sin tapa, polvoriento, y en sus hojas amarillas, con letras muy pequeñas decía corazón (supongo que era el nombre de libro) que me invitaba a leer siempre el mismo párrafo . Cada uno de ellos tuvo una influencia en mí, esa devoción con la cual se los veía disfrutar de ese encuentro, me movilizaron a visitar ese lugar. Y si…de una manera u otra, de un modo más o menos marcado, pero marcado al fin, me sumé a ser una más de los lectores de esos textos, revistas, seguramente algo de mí tenían para decirme porque cuando los conocí, a partir de ese momento, esperaba ansiosa volver a encontrarme con su lectura.
Respondiendo a la pregunta; desde este lugar me sentí realmente perdida y  pensé:”¿Qué es, lo realmente significativo para cada uno?”, “¿Existen textos  para una  edad determinada?” “Lo que fue, en ese momento significativo para mí, ¿podrá serlo para alguien más?”
Cómo siguió este proceso?
Mandé a las profes lo elaborado hasta ese momento, me sentí muy feliz por ese bieennnnnnnnn, por ese aliento y fue tanto el impulso que me llevó a seguir leyendo… y cuanto más leía, más cosas para decir encontraba, todas enriquecían lo ya dicho, por lo tanto volví a modificar mi canon, porque lo expresado,  ya no era suficiente, al menos para mí.
Mi escritura, ya no era lineal,  lo que fui elaborando de un texto lo escribí con tinta de un color y lo que fui elaborando de otro texto, de otro autor… con tinta de un color diferente, y así elaboré este canon…; vinculando todo, ,  con todo lo que a mi parecer tenía relación, tenía razón de ser escrito y razón de ser leído. Llegó un momento que mi hoja parecía una obra de arte, los colores se mezclaban hablando por sí mismos.
Como terminó este proceso?
Si bien, tal vez no era necesario volver sobre el trabajo, y sí, seguir elaborando…lo cual no dejé de hacer;   el entusiasmo y el placer me ganaron la partida y a pesar de todo lo que se escribió, aún tengo la sensación de que quedaron cosas para decir. Creo que hay mucho para pensar, hay mucho para hacer y hay mucho para dar…
Es raro y contradictorio, por momentos me parece que mucho es poco y otras veces resulta que poco parece ser mucho.
 Necesito agradecer a las profesoras la oportunidad dada al volver a abrirme las puertas a la escritura, a la literatura con el  entusiasmo que las caracteriza, con la generosidad al compartir su saberes, con la pasión y el amor hacia lo que hacen, por su confianza hacia nosotras…GRACIAS!!!
Esta experiencia de lectura y escritura, junto a Uds., a partir de este momento forma parte de mi canon.  Creo que un canon se construye con buenas obras, no lo dudo… pero, a mi criterio, las buenas obras están acompañadas por experiencias vividas intensamente, aunque estéticamente  no sean las más bellas, se transforman en bellas cuando tocan tu alma.
Furrer, Miriam A.







[1][1] Graciela Montes “Realidad y fantasía o cómo se construye el corral de la infancia”.En Selección: prof.Angelina Baldengo/Viviana Edsberg. 2014

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