Licenciatura en
Primeras Infancias - Taller de Narrativas y Cognición –
Profesora: Angelina
Baldengo – Alumna: Furrer, Miriam Alicia
¿Cuál
fue mi proceso de escritura para este trabajo?
Cohorte: 2012
Alumna: Furrer, Miriam
Al comenzar a escribir sobre este trabajo,
tal vez por mis años transcurrido en la docencia, tal vez por ser alumna de
esta licenciatura, lo primero que vino a mi mente fueron los niños, mi rol, mi
responsabilidad… Ideas y creencias que
tengo respecto hacia algunos conceptos, entre ellos “educación”, “infancia”,
“literatura”, aparecieron como por arte de magia, dibujados en palabras de Jorge
Larrosa, Marcela Carranza, en investigaciones de Sandra Carli… y a partir de
este punto comencé a leer…a reflexionar… comencé a escribir.
Pronto me apropié de los textos trabajados en
este taller, en todo lo compartido en Facebook con las profes y mis compañeras,
en las hermosas palabras de Graciela
Montes[1] cuando expresa: “El corral
protege del lobo pero también encierra”, parece tan simple, tan poético, pero yo
lo defino de una sola manera: “FUERTE”…y
cuánto me hizo pensar…!!
Y
siento que por eso fue tan significativo este proceso, porque llevó a pensarme
a mí misma como persona… como lo que soy… una persona con historia y muchas de
ellas me visitaron en el transcurso de este trabajo.
Como
se inició este proceso?
Con tiempo comencé a leer sobre la
bibliografía dada por las profesoras, me detuve en lo más significativo, sustraje
las ideas principales, pero cuando quería decir algo al respecto necesitaba volver sobre todo el
texto porque algunas ideas ya no las recordaba; y eso se tornaba una
dificultad, por lo tanto entendí
que retomar la lectura con mayor
asiduidad sería una estrategia para considerar.
Y fue así como ocurrió que en la medida que
más leía, más me conectaba con el tema, y el encanto progresivamente comenzó a envolverme hasta el punto de que,
cada lectura se transformó en un encuentro conmigo misma, con los recuerdos e
historias personales que me invitaban a querer decir algo más en relación a lo
que iba leyendo, algo más sobre que pensar…
Cuáles
fueron los sentimientos y/o sensaciones a medida que se escribía?
Algo muy fuerte me sucedió, me sentí libre, libre y segura. Sentí que lo que escribía, me pertenecía y si bien, hubo una bibliografía
en la cual me apoyé, esa bibliografía era como un hilo que hilvanaba una
experiencia a otra, esas experiencias que volvieron “del cajón de los recuerdos,
cerrado por mucho tiempo”, poéticamente
hablando…
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| desde la ventana del aula UNL |
Destaco que las emociones enmarcaron el
camino de esta escritura porque si bien, no están plasmadas literalmente en el
trabajo, a medida que leía para poder fundamentar y expresar con convicción lo que se
pensaba, fueron muchos los
recuerdos que afloraron en mi
mente pero por sobre todo en el alma y aún con lágrimas en los ojos se vuelve
sobre ellos para ponerlos a la vista de quien los lee.
Pensando
que poner dentro de este canon…
Al pensar que
poner dentro de este canon, lecturas significativas vinieron mi; las lecturas de “Toni”, “Dargtanián” que leía
mi papá, como también esos libros pequeños sin imágenes con millones de
palabras en los que mi viejito al igual que mi abuelo concentradísimos se
zambullían para perderse en una siesta de verano. Yo no entendía, desde mi
lugar de niña, que encontraban de divertido al hacerlo; las revistas de novelas
de amor que leía mi vieja, los Corín Tellado que se devoraba Viviana, una
compañera ( de 15 años) durante los recreos en la secundaria; un libro que daba
vueltas por la casa de mis padres, sin tapa, polvoriento, y en sus hojas
amarillas, con letras muy pequeñas decía corazón (supongo que era el nombre de
libro) que me invitaba a leer siempre el mismo párrafo . Cada uno de ellos tuvo
una influencia en mí, esa devoción con la cual se los veía disfrutar de ese
encuentro, me movilizaron a visitar ese lugar. Y si…de una manera u otra, de un
modo más o menos marcado, pero marcado al fin, me sumé a ser una más de los
lectores de esos textos, revistas, seguramente algo de mí tenían para decirme
porque cuando los conocí, a partir de ese momento, esperaba ansiosa volver a
encontrarme con su lectura.
Respondiendo a la pregunta; desde este lugar
me sentí realmente perdida y pensé:”¿Qué
es, lo realmente significativo para cada uno?”, “¿Existen textos para una
edad determinada?” “Lo que fue, en ese momento significativo para mí, ¿podrá
serlo para alguien más?”
Cómo
siguió este proceso?
Mandé a las profes lo elaborado hasta ese
momento, me sentí muy feliz por ese bieennnnnnnnn, por ese aliento y fue tanto
el impulso que me llevó a seguir leyendo… y cuanto más leía, más cosas para
decir encontraba, todas enriquecían lo ya dicho, por lo tanto volví a modificar
mi canon, porque lo expresado, ya no era
suficiente, al menos para mí.
Mi escritura, ya no era lineal, lo que fui elaborando de un texto lo escribí
con tinta de un color y lo que fui elaborando de otro texto, de otro autor… con
tinta de un color diferente, y así elaboré este canon…; vinculando todo, , con todo lo que a mi parecer tenía relación,
tenía razón de ser escrito y razón de ser leído. Llegó un momento que mi hoja
parecía una obra de arte, los colores se mezclaban hablando por sí mismos.
Como
terminó este proceso?
Si bien, tal vez no era necesario volver
sobre el trabajo, y sí, seguir elaborando…lo cual no dejé de hacer; el entusiasmo y el placer me ganaron la
partida y a pesar de todo lo que se escribió, aún tengo la sensación de que
quedaron cosas para decir. Creo que hay mucho para pensar, hay mucho para hacer
y hay mucho para dar…
Es raro y contradictorio, por momentos me
parece que mucho es poco y otras veces resulta que poco parece ser mucho.
Necesito agradecer a las profesoras la
oportunidad dada al volver a abrirme las puertas a la escritura, a la
literatura con el entusiasmo que las
caracteriza, con la generosidad al compartir su saberes, con la pasión
y el amor hacia lo que hacen, por su confianza hacia nosotras…GRACIAS!!!
Esta experiencia de lectura y escritura,
junto a Uds., a partir de este momento forma parte de mi canon. Creo que un canon se construye con buenas
obras, no lo dudo… pero, a mi criterio, las buenas obras están acompañadas por
experiencias vividas intensamente, aunque estéticamente no sean las más bellas, se transforman en
bellas cuando tocan tu alma.
Furrer, Miriam A.
[1][1] Graciela
Montes “Realidad y fantasía o cómo se construye el corral de la infancia”.En
Selección: prof.Angelina Baldengo/Viviana Edsberg. 2014

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