viernes, 31 de julio de 2015

Marcela Tabares

Por dónde empiezo?
Recién me pongo a leer
Ojala que no sea difícil
Cuanto tiempo me va a llevar?
Estoy empezando a dudar
Siento que soy una ignorante
Oh…porque no me sale!

De cuantas hojas?
Estoy cansada…basta.

Espero que me ilumine.
Sigo mañana total, falta.
Cuando me inspire…me siento.
Recalculando...y ahora!?
Ideas…vengan a mi!
Tengo que dejar que fluya
Una palabra…esa era!
Releer, releer, releer.
Ahora…enviar!



Día 1: prendo la compu, abro Word, hoja en blanco, cursor titilando…
Día 2: Ídem
+ caratula.
Día 3: Ídem
+ consideraciones técnicas.
Día 4: Ídem
+ me tomo un cafecito…después hago.
Día 5: Ídem
+ está feo el día me voy a dormir…
Día 6: nada (sábado)
Día 7: Ídem
+ no se me cae una maldita idea..
Día 8: ídem
+ título, un par de hojas de corrido.
= no me gusta nada...ésto es una ensalada!
Día 9: Ídem
+ leer, releer, copiar, pegar, eliminar, sacar, poner, anclar, relacionar, redireccionar, pensar..
= ahh…mmmm… me gusta…
Día 10: Ídem
+ lo que está arriba lo bajo, lo de abajo lo subo, lo de acá para allá y lo de allá para acá..
= va queriendo…
Día 11: Ídem
+ desvalijar biblioteca
= me mata mi vieja…
Día 12: Ídem
+ he vomitado todo lo que quería decir...
= me duelen los dedos, los ojos y el trasero.
Día 13: Ídem
+ creo que no me falta nada…(bueno, quizás un auto y un novio)
= conformidad
Día 14: Ídem
+ lo mando y que sea lo que tenga que ser o que no sea nada..
= estado de fe: activado.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Los días fueron resumidos, por una cuestión de espacio-tiempo.

Dicen que hay un toque de realidad, en aquello  que se dice en broma…quizás haya de todo en lo narrado y otras cuestiones, que no se pueden contar. La realidad, es que es más difícil escribir que decir. Las palabras se las lleva el viento y las escritas te condenan con el tiempo. Yo no sé cómo escribir, pero creo que se aprende, leyendo y oyendo.
Supongo que los espacios en la licenciatura, que se crearon para la escritura, han generado dudas. Pensar en que se quiere decir y como es un proceso que implica un pensamiento cognitivo, que ni nosotros mismos podemos definir. Quizás sea tan contemporáneo, que nos demos cuenta en años, aquello que hemos logrado.
La forma en que se elige escribir, puede ser desde una mirada objetiva y quizás teórica y otra subjetiva y quizás personal…elegí fusionar ambas y ha quedado como resultado,  una mezcla de pensamientos, sentimientos, conocimientos y recuerdos. No hay una fórmula para escribir. Trate de poner una pizca de lo que soy y de lo que siento.
Ha sido un desafío enorme sentarme a escribir, porque a menudo, si escribo  (confieso) lo hago en la mente y lo paso a un boleto, o lo pienso  en la calle y lo grabo en el celu, o lo hago en un cuaderno, acostada en un lecho.  Todas las experiencias aportan y ésta ha sido una de ellas.
Durante el proceso de escritura, estuve en reposo por muchas lunas, por lo que la cama ha sido mi aliada y mi mente una desviada. No había tanto que pensar, pero la mente te lleva, en este caso para escribir…no me llevaba a nada.
Desde una mirada retrospectiva, lo primero que surgió, fue escribir estas líneas y luego pude empezar, con lo de narrativa…
Entonces antes de mi trabajo final, me salió esto:

Por estos días no será,
más que una muñeca de trapo,
atrapada en un cuarto,
de la realidad escapando,
sintiendo que el tiempo no pasa,
queriendo que el frio se vaya.
En el cuarto está su mundo,
en la cama su país,
en la almohada su ciudad
y en las sábanas el mar.
De vez en cuando saldrá del mundo,
para explorar nuevos rumbos,
pero siempre volverá
a su ciudad natal.
Es que allí yacen sus sueños,
sus placeres y sus gustos,
la alegría de tener,
ese espacio tan seguro.
Y aunque a veces no se baje,
por el miedo al vacío,
evalúa a cada instante,
las opciones del destino.
Ella piensa en pararse,
en tirarse o retirarse,
el quedarse para siempre
en su mundo de cobardes.
Y aunque abajo se ve oscuro,
ya se asoma para ver,
si el silencio o el hastió,
gana entro de su ser.
Ya no hay que pensar tanto
a veces hay que caer,
en el mundo del olvido
o en el mundo de emprender.


Marcela Mariana Tabares


jueves, 9 de julio de 2015

Romina Barreta

Taller de Narrativa y Cognición
Redacción Trabajo Final
Cohorte 2012
Barretta Romina

Para comenzar mi trabajo de redacción debería transportarme en el tiempo, a mi Primer Grado, donde todo era nuevo… Señoritas y compañeros.
Es allí donde comenzó mi odisea, de repente aparecieron letras, números, miles de cuadernos, lápices, goma, regla, etc. Los adultos que tenía a mi alrededor insistiendo en que ya era “Grande”, y yo convencida con mis apenas 5 años de que no, que mis más preciados momentos eran cuando jugaba, escondiéndome debajo de mi cama, cortándole el pelo y hundiéndole los ojos a mis muñecas, cocinándoles, pintándolas, disfrazándome, compartiendo con mis abuelos…
Hasta ese entonces era la mimada de la casa, la pequeña para algunas cosas y la Grande porque estaba en la escuela primaria, en ese lugar donde me sentía muchas veces sola, donde no podía expresarme ni escribiendo, ni verbalizando, donde poco a poco me iban apagando… quería dibujar y si no lo hacía como el Profesor, estaba mal, comenzaba con palabras sueltas y si estaban mal escritas, se venía el reto exponiéndome frente a 29 nenes más.
Y así los años pasaron y donde estaba sentía tanto, pero tanto miedo de expresarme que me paralizaba…
Cuando comencé el profesorado logre sentirme útil, me di la oportunidad de ver la vida de otra manera, porque los adultos que tenía en ese momento me animaron, acompañaron, hasta este momento iba sinceramente a estudiar porque mis padres me lo exigían.
A medida que transcurría el cursado pude entender, percibir, sentir lo maravilloso de leer y escribir. El estar en permanente contacto con libros, cuentos, dramatizaciones, disfrutar con mucho placer.
Y cuando tuve que estar al frente de niños de tres años, fue algo inexplicable, poder transmitirles ese placer por la literatura, lo que yo no había logrado en mi niñez… ver sus caras, escucharlos cuando finalizaba de leer, mirarnos y no perder ese contacto!!!
El no permitirme gozar de mi derecho como niña en su momento de las condiciones básicas de aprendizaje y participación crítica, fue frustrante.

Por momentos siento que algo me falta para Darme más a través de lo que escribo, pero reconozco que en mi trabajo final de Narrativa he leído horas que parecían eternas, armado y desarmando, cosiendo y remendando, podando y reescribiendo, muchas pero muchas veces…