Carlos Skliar
Amo los pequeños gestos, los imperceptibles, los que no tienen dueño
Los versos que se pueden repetir como si fueran nuestros.
Las lluvias delgadas.
Un segundo que podría durar un segundo y medio.
Amo no ser imprescindible, decidir si salgo hacia allí o hacia allá y tomar determinaciones que no dañen a nadie.
Saber que hoy, ahora, no es el instante último, aunque pudiera serlo.
Hablar con desconocidos.
Sentarme en un tren, del lado izquierdo, para mirar sin pudor el mundo extendido.
Amo la animalidad de los humanos y, sobre todo, la de los animales.
Y aquella tarde en que me escuchabas sin pedirme nada a cambio.
.
Un segundo que podría durar un segundo y medio.
Amo no ser imprescindible, decidir si salgo hacia allí o hacia allá y tomar determinaciones que no dañen a nadie.
Saber que hoy, ahora, no es el instante último, aunque pudiera serlo.
Hablar con desconocidos.
Sentarme en un tren, del lado izquierdo, para mirar sin pudor el mundo extendido.
Amo la animalidad de los humanos y, sobre todo, la de los animales.
Y aquella tarde en que me escuchabas sin pedirme nada a cambio.
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