viernes, 28 de agosto de 2015

Esquelita en las orillas Angelina Baldengo / Viviana Edsberg

...inventar la palabra buscarla …. Para encontrar la nuestra.... la que resuena y se entremezcla en un diá-logo imaginario para  leer/escribir la lectura/rayuelar el texto 

…. En ese lugar dónde  tiramos la piedrita, dónde se entremezclan en una conversación imaginaria...leer…escribir la lectura.. .Leer/escribir….en ese devenir que nos narra….mientras esa palabra nos dice y nos siga diciendo desde la polifonía del lenguaje…. Ese lenguaje que se hace vivencia cuando lo leemos …cuando lo escribimos …..

.tomamos  las palabras, nos  movemos con cuidado entre ellas, podemos tener la libertad de escribir lo que deseamos,nos  estremecemos de placer eligiendo esa palabra que  se nos escapa, luchamos por conquistar y vivir lo redondo y amplio de la palabra, nos sumergimos en la escritura compartida………¿qué color tiene ahora ese espacio en blanco de la hoja…….? Nos dejamos  suceder .... buscamos esa palabra que diga…… que nos diga…. Y nos volvemos a preguntar ¿la  palabra es un objeto?.....profundizamos en las palabra escrita como si pintásemos  ese objeto imaginario, su sombra… nos entregamos expectantes al silencio que sigue a una pregunta sin respuesta…¿sin respuesta?....nos  volvemos  a interrogar….

……quizás esta lectura/escritura que nos proponen  de la escritura/lectura por venir  , se enlace a la posibilidad cierta /incierta de recorrer una experiencia de escritura/lectura de la biblioteca escrita en estos encuentros, leer con los ojos de ver , escuchar nuestras voces y las voces de otros  y detenerse ..  en ese entre de la polifonía del lenguaje, para bucear esa conjetura/hendidura …en clave bartheana, levantar la cabeza y susurrar la palabra, buscar ese texto que proviene de la cultura , que  no rompe con ella sino que se liga en diá-logo , en conversaciones  convenientes /inconvenientes…

Dudar de un discurso de concepciones instaladas desde el deficit, del no “se puede” y me pregunto ….¿no se puede?- ¿o no se debe? Tenemos mucho por decir... ¿escribir qué? ¿escribir para contar o para contar-nos? …..¿producir marca escrita,reflexionar sobre lo que hacemos?  sobre ese acontecimiento cuya emergencia y derivas no puedo anticipar ….

Tenemos que recuperar ese lugar de la escritura que nos diga. Entonces, nos parece, no son las palabras, sino los cómo los que están reñidos con la experiencia. Lo que la experiencia expulsa de sí no es el lenguaje, sino la pretensión de la intromisión de un molde para que algo sólo pueda ser escrito en una o unas formas predeterminadas. Que la experiencia sea inapropiable no quiere decir que no se pueda decir.


Nos hemos dado un tiempo para pensar los hilos que se iran tejiendo alrededor de la “experiencia de la escritura”…….recorrimos en este tiempo/espacio y las voces de otros escritores que nos acompañaron a pensar…  esta experiencia en clave de escritura…. Pusimos en diálogo ese hacer.. tiempos de enseñar y de aprender…formas de leer y de escribir, para construir vínculos con el texto, para escuchar las voces desde la escritura. Ponerse en el lugar del otro, ese modo de decir de las palabras que llegan de otro espacio y otro tiempo, para decir lo que queremos contar a esos otros, descubrimos que nuestro entorno nos cuenta mas de lo suponíamos y nosotros también tenemos más que decir de lo que imaginábamos…..
                                                                                angelina/viviana/natalia

martes, 25 de agosto de 2015

Maria Laura Orlando

LICENCIATURA EN EDUCACIÓN INICIAL Y PRIMERAS INFANCIAS FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL
Taller de Narrativas y Cognición
Profesoras: Angelina BaldengoViviana Edsberg
Alumna: María Laura Orlando
Reflexión sobre el proceso de escritura.

Teniendo en cuenta que la Literatura es un tema que me moviliza y motiva personalmente, inicié mi recorrido por el material de lectura indicada, en un primer momento haciendo una lectura de los títulos, ansiosa por saber con qué me iba a encontrar y qué autores íbamos a abordar. Luego si, comencé con la lectura profunda de los diversos textos y creo que fue aquí donde comenzó mi proceso de escritura. A medida que iba leyendo, en mi cabeza comenzaban a resonar palabras, frases a las cuales quería dar forma para volcarlas luego en mi trabajo. La hoja en blanco comenzó a guardar citas de diferentes autores, ideas y reflexiones personales, convirtiéndose en una hoja de notas. Pero fue una frase, que no se bien porqué resonó en mi de forma especial, la que me permitió dar forma a aquello que quería decir. A partir de ella, me fueron surgiendo las ideas que quería incluir. Y fue a partir de ella como le di forma y sentido a mi escritura.

 Este proceso tuvo idas y venidas, momentos donde las palabras fluían y otros en que las ideas parecían no llegar. Hubo momentos de lectura y relectura, de tachones y correcciones. Hubo momentos en que las ganas, las energías parecían ir en sentido contrario al deseo de escribir, pues en este tiempo la vida me enfrento a dos sentimientos muy fuertes, el Amor y la Tristeza. Por un lado me dio el regalo más lindo que fue traer una vida al mundo y el cual ocupaba toda mi atención y por otro la despedida de un ser querido. Y somos una persona, con todo lo que vivimos, sentimos, pensamos y muchas veces los sentimientos son tan fuertes que no podemos despojarnos de ellos para sentarnos a escribir o a pensar en otra cosa. Por esto agradezco el tiempo y la comprensión de las profesoras que fue lo que me permitió avanzar y dar forma a mi trabajo donde el resultado final, a pesar de las dificultades, fue fiel a aquello que quería expresar. Gracias.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Iris Rivera

Un día, conversando con niños y niñas de 4 años, les digo que traje encerrado en mi lapicera, nada menos que al Cuco, y que vino con sus hijos cuquitos y cuquitas. Les pregunto si les parece que saque el capuchón para que, si quieren, los lleven a sus casas a jugar. 
Dicen que sí con expectativa y susto.
Les pido que preparen el bolsillo porque los cucos son de escaparse. Ellos lo hacen y entonces suelto una bandada de cucos invisibles que atajan en el aire y guardan con cuidado, desconfianza y risa.
Al rato se acerca una nena y me dice al oído:
-Yo me di cuenta de una cosa.-¿De qué?
-De que esos cucos no son de verdad.
-¿No?
-¡No!
- Ah...
-Bueno, pero me llevo siete.

Alejandra Toledo

.. Mi proceso de escritura...



Este es el momento en donde quisiera que vengan a mi mente un montón de palabras, pero miro, pienso, escribo, leo y nada me parece bien.  De pronto  llega a mí un recuerdo de cuando era niña, cuando mi nona me leía cuentos, recuerdo caperucita roja, los tres cerditos, cuentos de princesas, entre otros. Ese fue mi primer encuentro con la literatura, o por lo menos el que llevo guardado en  mi memoria. Luego cuando fui más grande, ya en la escuela primaria, recuerdo haber realizado escritos que pedía mi maestra a través de la elección de una palabra. Como también recuerdo la experiencia de leer algunos libros  que nos ofrecía la maestra, a algunos les dedicaba más tiempo y a otros no tanto y luego cuando estudiaba comencé a dedicarle más tiempo a la lectura, comprensión, síntesis, resúmenes, cuadros sinópticos  de diferentes  textos.
Reconozco además que por falta de tiempo, impaciencia o distracción muchas veces a lo largo de mi vida no terminaba de leer un libro si artículos de mi interés.
¡Hoy me toca leerles a mis niños!.. Hoy me encuentro con el desafío de buscar  un criterio para armar el canon literario. Y ¡Que desafío!..  Al principio me pareció sencillo, luego a la hora de sentarme a escribir me di cuenta de que no sabía por dónde empezar. Así fue que comencé a leer, coincidiendo y simpatizando con algunos autores, creando  hipótesis e ideas y luego encontré un criterio para la recopilación de cuentos literarios infantiles. Cuando por fin creí que ya estaba terminado mi trabajo, me di cuenta de que otros autores decían más cosas que me interesaban y venían a mi más y más ideas, ahí tuve que utilizar el poder de síntesis y así, al fin, sentí que mi escrito tenía sentido.  La sensación de angustia y ansiedad se transformó en placer y satisfacción. Fue importante retrocederé en el tiempo y  buscar dentro de uno mismo para encontrar lo que realmente quería expresar.  Muchas gracias Angelina y Viviana por presentarme  este desafío.


viernes, 31 de julio de 2015

Marcela Tabares

Por dónde empiezo?
Recién me pongo a leer
Ojala que no sea difícil
Cuanto tiempo me va a llevar?
Estoy empezando a dudar
Siento que soy una ignorante
Oh…porque no me sale!

De cuantas hojas?
Estoy cansada…basta.

Espero que me ilumine.
Sigo mañana total, falta.
Cuando me inspire…me siento.
Recalculando...y ahora!?
Ideas…vengan a mi!
Tengo que dejar que fluya
Una palabra…esa era!
Releer, releer, releer.
Ahora…enviar!



Día 1: prendo la compu, abro Word, hoja en blanco, cursor titilando…
Día 2: Ídem
+ caratula.
Día 3: Ídem
+ consideraciones técnicas.
Día 4: Ídem
+ me tomo un cafecito…después hago.
Día 5: Ídem
+ está feo el día me voy a dormir…
Día 6: nada (sábado)
Día 7: Ídem
+ no se me cae una maldita idea..
Día 8: ídem
+ título, un par de hojas de corrido.
= no me gusta nada...ésto es una ensalada!
Día 9: Ídem
+ leer, releer, copiar, pegar, eliminar, sacar, poner, anclar, relacionar, redireccionar, pensar..
= ahh…mmmm… me gusta…
Día 10: Ídem
+ lo que está arriba lo bajo, lo de abajo lo subo, lo de acá para allá y lo de allá para acá..
= va queriendo…
Día 11: Ídem
+ desvalijar biblioteca
= me mata mi vieja…
Día 12: Ídem
+ he vomitado todo lo que quería decir...
= me duelen los dedos, los ojos y el trasero.
Día 13: Ídem
+ creo que no me falta nada…(bueno, quizás un auto y un novio)
= conformidad
Día 14: Ídem
+ lo mando y que sea lo que tenga que ser o que no sea nada..
= estado de fe: activado.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Los días fueron resumidos, por una cuestión de espacio-tiempo.

Dicen que hay un toque de realidad, en aquello  que se dice en broma…quizás haya de todo en lo narrado y otras cuestiones, que no se pueden contar. La realidad, es que es más difícil escribir que decir. Las palabras se las lleva el viento y las escritas te condenan con el tiempo. Yo no sé cómo escribir, pero creo que se aprende, leyendo y oyendo.
Supongo que los espacios en la licenciatura, que se crearon para la escritura, han generado dudas. Pensar en que se quiere decir y como es un proceso que implica un pensamiento cognitivo, que ni nosotros mismos podemos definir. Quizás sea tan contemporáneo, que nos demos cuenta en años, aquello que hemos logrado.
La forma en que se elige escribir, puede ser desde una mirada objetiva y quizás teórica y otra subjetiva y quizás personal…elegí fusionar ambas y ha quedado como resultado,  una mezcla de pensamientos, sentimientos, conocimientos y recuerdos. No hay una fórmula para escribir. Trate de poner una pizca de lo que soy y de lo que siento.
Ha sido un desafío enorme sentarme a escribir, porque a menudo, si escribo  (confieso) lo hago en la mente y lo paso a un boleto, o lo pienso  en la calle y lo grabo en el celu, o lo hago en un cuaderno, acostada en un lecho.  Todas las experiencias aportan y ésta ha sido una de ellas.
Durante el proceso de escritura, estuve en reposo por muchas lunas, por lo que la cama ha sido mi aliada y mi mente una desviada. No había tanto que pensar, pero la mente te lleva, en este caso para escribir…no me llevaba a nada.
Desde una mirada retrospectiva, lo primero que surgió, fue escribir estas líneas y luego pude empezar, con lo de narrativa…
Entonces antes de mi trabajo final, me salió esto:

Por estos días no será,
más que una muñeca de trapo,
atrapada en un cuarto,
de la realidad escapando,
sintiendo que el tiempo no pasa,
queriendo que el frio se vaya.
En el cuarto está su mundo,
en la cama su país,
en la almohada su ciudad
y en las sábanas el mar.
De vez en cuando saldrá del mundo,
para explorar nuevos rumbos,
pero siempre volverá
a su ciudad natal.
Es que allí yacen sus sueños,
sus placeres y sus gustos,
la alegría de tener,
ese espacio tan seguro.
Y aunque a veces no se baje,
por el miedo al vacío,
evalúa a cada instante,
las opciones del destino.
Ella piensa en pararse,
en tirarse o retirarse,
el quedarse para siempre
en su mundo de cobardes.
Y aunque abajo se ve oscuro,
ya se asoma para ver,
si el silencio o el hastió,
gana entro de su ser.
Ya no hay que pensar tanto
a veces hay que caer,
en el mundo del olvido
o en el mundo de emprender.


Marcela Mariana Tabares


jueves, 9 de julio de 2015

Romina Barreta

Taller de Narrativa y Cognición
Redacción Trabajo Final
Cohorte 2012
Barretta Romina

Para comenzar mi trabajo de redacción debería transportarme en el tiempo, a mi Primer Grado, donde todo era nuevo… Señoritas y compañeros.
Es allí donde comenzó mi odisea, de repente aparecieron letras, números, miles de cuadernos, lápices, goma, regla, etc. Los adultos que tenía a mi alrededor insistiendo en que ya era “Grande”, y yo convencida con mis apenas 5 años de que no, que mis más preciados momentos eran cuando jugaba, escondiéndome debajo de mi cama, cortándole el pelo y hundiéndole los ojos a mis muñecas, cocinándoles, pintándolas, disfrazándome, compartiendo con mis abuelos…
Hasta ese entonces era la mimada de la casa, la pequeña para algunas cosas y la Grande porque estaba en la escuela primaria, en ese lugar donde me sentía muchas veces sola, donde no podía expresarme ni escribiendo, ni verbalizando, donde poco a poco me iban apagando… quería dibujar y si no lo hacía como el Profesor, estaba mal, comenzaba con palabras sueltas y si estaban mal escritas, se venía el reto exponiéndome frente a 29 nenes más.
Y así los años pasaron y donde estaba sentía tanto, pero tanto miedo de expresarme que me paralizaba…
Cuando comencé el profesorado logre sentirme útil, me di la oportunidad de ver la vida de otra manera, porque los adultos que tenía en ese momento me animaron, acompañaron, hasta este momento iba sinceramente a estudiar porque mis padres me lo exigían.
A medida que transcurría el cursado pude entender, percibir, sentir lo maravilloso de leer y escribir. El estar en permanente contacto con libros, cuentos, dramatizaciones, disfrutar con mucho placer.
Y cuando tuve que estar al frente de niños de tres años, fue algo inexplicable, poder transmitirles ese placer por la literatura, lo que yo no había logrado en mi niñez… ver sus caras, escucharlos cuando finalizaba de leer, mirarnos y no perder ese contacto!!!
El no permitirme gozar de mi derecho como niña en su momento de las condiciones básicas de aprendizaje y participación crítica, fue frustrante.

Por momentos siento que algo me falta para Darme más a través de lo que escribo, pero reconozco que en mi trabajo final de Narrativa he leído horas que parecían eternas, armado y desarmando, cosiendo y remendando, podando y reescribiendo, muchas pero muchas veces… 

lunes, 22 de junio de 2015

Para leer en forma interrogativa Julio Cortázar


Para leer en forma interrogativa 
Julio Cortazar 
Has visto verdaderamente 
has visto la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
 Has tocado de verdad has tocado el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amás 
Has vivido 
como un golpe en la frente el instante el jadeo la caída la fuga 
Has sabido 
con cada poro de la piel sabido 
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón 
había que tirarlos 
había que lIorarlos 
había que inventarlos otra vez

Sandra Rivero

PROCESO DE ESCRITURA DEL TRABAJO FINAL DEL TALLER DE NARRATIVA Y COGNICION

Autora: RIVERO, Sandra
Profesora: Angelina Baldengo
                   Viviana Edsberg
Fecha: 13 de junio de 2015
DESARROLLO:

Durante este proceso de escritura he encontrado varios factores que influyeron a la hora de sentarme a leer y escribir, por diversas cuestiones como el trabajo, una beba muy pequeña, las obligaciones cotidianas de la casa, cuestiones personales (separación), que en definitiva varias veces atentaron con la elaboración de esta escritura. Y hasta me han puesto en dudas si seguir o abandonar todo, dejar el trabajo para el año siguiente, dejar mi tesina y me han llevado a caer en desesperación y angustia, fueron momentos difíciles en lo personal que atentaron sobre mi continuidad académica y sobre mi escritura que quizás no permitieron sacar lo mejor de mí.
Pero a pesar de estos obstáculos trate de escribir cada vez que surgía algo en mi mente, en borradores, boletos de colectivos, tapa de cuadernillo, celular, soporte que se me cruzaba era utilizado para escribir lo que deseaba poner en la elaboración de este escrito, por supuesto que a veces sucedía que solo escribía frases que luego me preguntaba ¿ que quise poner acá o para que lo escribí? porque más de una vez se me venían frases en la mente para tratar de desarrollarlo más adelante, pero llegado el momento de desarrollarlo no sabía para que lo hice. También escribí sobre otras cosas y lo eliminaba porque no me convencía, ni hablar de las veces que abolle o tire hojas borrador porque todo mi proceso de escritura lo hice a mano alzada, solo al momento de pasar el trabajo me senté frente a la computadora y lo pase. Generalmente todas mis producciones son así prefiero escribir a mano alzada todos los trabajos que realizo, al igual que tener los textos impresos, pero bueno volviendo al proceso de escritura, no me resulto tan complicado pero quizás si esta escritura no pasaba por algunos de los obstáculos, yo creo que en particular podría haber dado mucho más y ser algo más atractivo e interesante de leer, pero mi estado anímico influyo mucho para que esto no suceda y quizás queden cosas en el tintero por escribir, sin dudas que este estado de ánimo está lleno de emociones para plasmar en un papel y como un cofre de tesoros ser descubierto por alguien más para compartir esos pensamientos que aunque muchas veces pueden ser de dolor o angustias no dejan de ser atrapantes y emotivos y de gran placer al terminarlos de leer.
Este momento de escritura y esto que pase al realizar mi trabajo me hizo encontrar este maravilloso texto que me encantaría compartir parte de el a continuación:


“La soledad de la escritura es una soledad sin la cual el escribir no se produce, o se fragmenta exangüe de buscar qué seguir escribiendo. Se desangra, el autor deja de reconocerlo. Y ante todo, nunca debe dictarse a secretaria alguna, por hábil que sea, y, en esta fase, nunca hay que dar a leer lo escrito a un editor.

Alrededor de la persona que escribe libros siempre debe haber una separación de los demás. Es una soledad. Es la soledad del autor, la del escribir. Para empezar, uno se pregunta qué es ese silencio que lo rodea. Y prácticamente a cada paso que se da en una casa y a todas horas del día, bajo todas las luces, ya sean del exterior o de las lámparas encendidas durante el día. Esta soledad real del cuerpo se convierte en la, inviolable, del escribir. Nunca hablaba de eso a nadie. En aquel período de mi primera soledad ya había descubierto que lo que tenía que hacer era escribir. Raymond Queneau me lo había confirmado. El único principio de Raymond Queneau era éste: “Escribe, no hagas nada más”. Escribir: era lo único que llenaba mi vida y la hechizaba. La escritura nunca me ha abandonado.

Mi habitación no es una cama, ni aquí, ni en París, ni en Trouville. Es una ventana determinada, una mesa determinada, ritos de tinta negra, huellas de tinta negra inencontrables, es una silla determinada. Y determinados ritos a los que siempre vuelvo, a dondequiera que esté, incluso en los lugares donde no escribo, como por ejemplo las habitaciones del hotel, el rito de tener siempre whisky en mi maleta en caso de insomnios o de súbitas desesperaciones. Durante aquel período tuve amantes. Se acostumbraban a la soledad de Neauphle. Y según su encanto a veces esta soledad les permitía que, a su vez, escribieran libros. Raramente daba a leer mis libros a esos amantes. Las mujeres no deben hacer leer a sus amantes los libros que escriben. Cuando terminaba un capítulo, lo escondía. En lo que a mí respecta, es tan verdad que me pregunto qué pasa en otras partes y también cuando se es una mujer y se tiene un marido o un amante. En tal caso, también hay que esconder a los amantes el amor del marido. El mío nunca ha sido sustituido. Lo sé, todos los días de mi vida.

Esta casa, esta casa es el lugar de la soledad, sin embargo da a la calle, a una plaza, a un estanque muy antiguo, al grupo escolar del pueblo. Cuando el estanque está helado, hay niños que vienen a patinar y me impiden trabajar. Les dejo hacer. Los vigilo. Todas las mujeres que han tenido hijos vigilan a esos niños, desobedientes, locos, como todos los niños. Pero, qué miedo, cada vez, el peor de los miedos. Y qué amor.

La soledad no se encuentra, se hace. La soledad se hace sola. Porque decidí que era allí donde debía estar sola, donde estaría sola para escribir libros. Sucedió así. Estaba sola en casa. Me encerré en ella, también tenía miedo, claro. Y luego la amé. La casa, esta casa, se convirtió en la casa de la escritura. Mis libros salen de esta casa. También de esta luz, del jardín. De esta luz reflejada del estanque. He necesitado veinte años para escribir lo que acabo de decir. [...]

[...] Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir también es no hablar. Es callarse. Es aullar sin ruido. Un escritor es algo que descansa, con frecuencia, escucha mucho. No habla mucho porque es imposible hablar a alguien de un libro que se ha escrito y sobre todo de un libro que se está escribiendo. Es imposible. Es lo contrario del cine, lo contrario del teatro y otros espectáculos. Es lo contrario de todas las lecturas. Es lo más difícil. Es lo peor. Porque un libro es lo desconocido, es la noche, es cerrado, eso es. El libro avanza, crece, avanza hacia su propio destino y el de su autor, anonadado por su publicación: su separación, la separación del libro, como el último hijo, siempre al más amado. Un libro abierto también es la noche.

Estas palabras que acabo de pronunciar me hacen llorar, no sé por qué.

Escribir a pesar de todo pese a la desesperación. No: con la desesperación. Qué desesperación, no sé su nombre. Escribir junto a lo que precede al escrito es siempre estropearlo. Y sin embargo hay que aceptarlo: estropear el fallo es volver sobre otro libro, un posible otro de ese mismo libro.

Ese extravío de uno mismo por la casa no es nada voluntario. No decía: “Estoy encerrada aquí todos los días de año”. No lo estaba, decirlo hubiera sido falso. Iba a hacer compras, iba al café. Pero, al mismo tiempo, estaba aquí. El pueblo y la casa es lo mismo. Y la mesa frente al estanque. Y la tinta negra. Y el papel blanco es lo mismo. Y en lo que a los libros refiere, no, de pronto, nunca es lo mismo. [Texto extraído del libro “Escribir” de Marguerite Duras, escrito en 1993]


Daniela Ines Varas

Licenciatura en Educación Inicial y Primeras Infancias
TALLER DE NARRATIVA Y COGNICIÓN

Alumna: Varas, Daniela Inés.
Docentes: Angelina Baldengo-Viviana Edsberg

¿Cómo  me sentí en mi proceso de escritura?

Partiendo de mi sinceridad y de reconocer mis límites, fue algo que en verdad dejé en claro cuando dije y cito: “soy un genio leyendo, un as hablando y para escribir  un oso invernando (…)”, lo cierto es que para escribir si tengo mis límites, me cuesta enormemente poner un millón de ideas  en papel, es como si quisiera  plasmar un torbellino de ideas.
También es cierto que soy una persona extremadamente  paciente, aunque no siempre doy esa impresión, y muy constante “siempre que tropiezo vuelvo a levantarme una y otra vez”, sobre todo  cuando algo se torna un desafío….y sí Angelina así me lo hizo padecer, … perdón  así me estimuló desde la primera corrección “ no te enojes, veo tu cara, no está mal(…)pero(…)”, para la segunda corrección “no está mal pero(…)”,  y si así fueron  mis siete correcciones, si ,si solo me llevó SIETE.
Yo quisiera saber quién se banca tantas devoluciones  y encima le agradece a la profesora el compromiso y la dedicación a este aprendizaje (…), así  surgieron también tantas cosas, pensamientos, recuerdos, miradas, en primer lugar me dije a mi misma: pobre profesora me da una lástima soy un verdadero dolor de cabeza, que cuadrada, mira que errores "boludos", que falta de lectura ....
En otro momento pensé, y sí, para escribir se necesita otra “mirada”, a mí también me hubiese gustado ver su cara cuando me corregía se habrá arrancado los pelos… menos mal que los tiene cortos.
Y en este proceso de escritura tan valioso y que tanto me costó, me trajo recuerdos…comencé con mamá cuando tenía nueve años y comencé a hacer mis primeras tortas, nunca me salían altas, o no se me doraban y tenía a mamá que me decía “batí más…no está mal pero (...) así  te va a salir mejor”, y de hecho hoy se nota que aprendí  a hacer unas tortas caseras que parecen bizcochuelos.
Otro recuerdo, sobre la madre María,  religiosa de la Congregación de la Divina Pastora (…) cuando aprendí  a coser, su frase mortal: “la niña tejiendo y destejiendo, la niña va aprendiendo”, cuantas veces me hizo descoser, y siempre me decía (…) paciencia ya te va a salir (…) ya vas a aprender cuando menos lo pienses”, la paciencia es una virtud que se cultiva a diario.
Así se sumó a mi recuerdo otra profesora de lengua de séptimo grado, quién nos hacía escribir un renglón de cada error de ortografía, y nos decía “escribiéndolos  varias veces los van a aprender “.
Y tantos ejemplos… para Laurita que siempre nos dice “chicas escriban la agenda diaria, es un ejercicio, es un documento, un registro (…)  no voy a olvidar tampoco de Miriam “chicas, los acentos también son un error de ortografía (…)” y si tantas personas pasaron por mi vida dejando huellas, queriendo sacar lo mejor de mí y a todas ellas les digo lo mismo que le dije a la  profesora: GRACIAS!!!! GRACIAS!!!! , porque  con su compromiso  sacan, no sólo lo mejor de mí, sino que además ven más allá de lo que yo misma puedo ver sobre mí.

“NUESTRA RECOMPENSA SE ENCUENTRA EN EL ESFUERZO Y NO EN EL RESULTADO.

UN ESFUERZO TOTAL ES UNA VICTORIA COMPLETA”.GANDHI

Instante Wislawa Szymborka

INSTANTE 

 Wislawa Szymborka
Traduccion Gerardo Beltrán y Abel Murcia Soriano


Camino por la ladera de una verdeante colina.
Hierba, florecillas en la hierba,
como si fuera un cuadro para niños.
Un neblinoso cielo ya azulea.

Una vista sobre otras colinas se extiende en silencio-

Como si aquí nada hubiera de cámbricos, silúricos,
ni rocas gruñéndose las unas a las otras,
ni abismos elevados,
ninguna noche en llamas
ni días en nubes de oscuridad.

Como si no pasaran por aquí llanuras
en febriles delirios,
en helados temblores.

Como si sólo en otros lugares se agitaran los mares
y desgarraran las orillas de los horizontes.

Son las nueve y media hora local.
Todo está en su sitio en ordenada armonía.
En el valle un pequeño arroyo cual pequeño arroyo.
Un sendero en forma de sendero desde siempre hasta siempre

Un bosque que aparenta un bosque por los siglos de los siglos, amén,
y en lo alto unos pájaros que vuelan en su papel de pájaros que vuelan.

Hasta donde alcanza la vista, aquí reina el instante.
Uno de esos terrenales instantes
a los que se pide que duren.

Adalia Betina

Narrativa de mi experiencia en la elaboración de un canon literario infantil
Alumna: Adalia Betina
Cohorte: 2012
La elaboración de éste canon resultó para mí un gran desafío.
En principio, al plantearse la consigna, creí que resultaría tarea sencilla;vinieron a mi mente muchos recuerdos de mi infancia( situaciones, anécdotas, personas, lugares) , ideas de algunos textos que emplearía debido a que en algún momento de mi niñez me resultaron significativos y algunas preguntas en relación a su "formato" que supuse podría responderlas retomando lectura de apuntes de la cátedra e información en páginas de internet. Pero ello no fué así, en la medida que avanzaba en la lectura (generalmente por las noches y/o madrugadas cuando mi bebé se dormía y lo permitía, dado que se encontraba atravesando la angustia de los 8 meses -cólicos de por medio-y no aceptaba a nadie más que lo haga dormir, ni siquiera a su papá);ésto implicó que por momentos debiera abandonar y retomar luego. Como si ésto fuera poco, mientras leía en vez de esclarecerse mis dudas, se sumaban más y más preguntas, como por ejemplo cómo seleccionar textos que realmente sean significativos para los niños; cómo hacerlo si al fin y al cabo ello también depende de la "lectio" de cada persona y al escoger algunos textos  no estamos siendo egoístas ya que dejamos por fuera un montón de ellos?
Luego de seleccionar textos y citas que quedaron resonando luego de mis lecturas, decidí comenzar en la construcción del mismo, que contabilizando los borradores, llegó a ser el número 4 ( que aún no me deja muy conforme).
Mientras redactaba venían a mi mente conceptos, ideas, frases que no podía dejar de considerar y no me permitían avanzar; me parecía que lo formulado hasta el momento dejaba afuera muchas cuestiones.
Finalmente y viendo que los tiempos se acortaban, decidí continuar....
Luego vino el momento de selección de textos ¡qué tarea difícil! Para éste momento visité dos grandes librerías de nuestra ciudad, busqué en páginas de internet, consulté la biblioteca del jardín donde trabajo y volví sobre mi memoria para identificar aquellos que resultaron de mi interés cuando niña y aún perduran. No tenía muy claro el criterio de selección sobre el que me basaría y mucho menos, la cantidad de textos que resultaría la "adecuada" , sólo me dejé llevar y escogí aquellos por distintos motivos: recuerdos de mi niñez, por haberlos trabajado con mis alumnos y  otros simplemente, por que cuando comencé con la selección me atrajeron y me pareció "justo"compartirlos.
Creo que lo único que no me resultó difícil en éste proceso,fue la actividad con las familias; enseguida supe lo que realizaría.Escogí ésta forma, por el simple hecho de que la esencia de la literatura, se funda en el disfrute, no se impone y se comparte.

Más allá del desafío y "desacomodo" que resultó éste trabajo para mí, les estoy más que agradecida por "haberme habilitado para la experiencia", por "crear la ocasión".

sábado, 20 de junio de 2015

Nadia Anaya

Mi proceso de escritura…

Verdaderamente fue intenso, las profesoras me dijeron  en la primera devolución que me hicieron “… es un proceso y como tal es largo” y así lo fue,  varias idas y venidas del texto hicieron que en cada oportunidad mi mirada sobre el mismo  vaya cambiando.
La primera vez que me senté a escribirlo organice  la información que seleccione de los textos que conformaban el dossier, aquellos que me pareció no podía faltar en mi trabajo, trate de apropiarme de los mismos para poder comenzar a realizar mi escritura basada en la reflexión de lo leído una vez terminado  lo envié, unos días después llego la primera devolución en donde básicamente se me pedía algo difícil de realizar para mí en ese momento, una búsqueda personal  donde encuentre mis vivencias con la literatura dentro y fuera del jardín.
En ese momento sentí inseguridad, algo de frustración y porque no mucha desorientación, deje pasar dos días y comencé a escribir nuevamente esta vez  trate de reflexionar sobre mis practicas, mis experiencias y a éstas encontrarles relación con lo que leía, también empecé a analizar más detalladamente los textos y muchas ideas nuevas comenzaron a surgir.
Catedral Santa Fe Capital
Al pensar cuales serian mis objetivos en la realización del trabajo, mi panorama siguió aclarándose y esto comenzó a producir satisfacción en mí y la seguridad para escribir empezó a volver, así fue la segunda entrega. Por supuesto vino su devolución con  humor por parte de las profesoras e iconos de facebook que nunca faltaron, se me pidió un poco más de mí en la escritura y la corrección de algunas cuestiones formales que son importantísimas en  esta etapa.
A esta altura el famoso “feedback” que mencionaron las profesoras tantas veces me gustaba, ya no pensaba en el tiempo que se acortaba para la entrega del trabajo, sino en todo el cambio que estaba atravesando mi trabajo y en como verdaderamente mi proceso de escritura fue mutando demandándome que fuera más creativa, más critica con lo que leía y quería escribir.
El haber pasado por esta experiencia hizo que me replanteara también como y de qué manera  quiero trabajar literatura en las salas por donde transite durante el desarrollo de mi carrera como docente. Una parte pequeña de mí está tranquila porque de aquí me llevo varias herramientas de las que me puedo valer, así como también muchas preguntas a las que quiero seguir buscándole las respuestas.
                                                                           Nadia Anaya

Más acá del deseo ....... más allá de la muerte.....

Maria Josefina Centis

TALLER DE NARRATIVAS Y COGNICION
PROCESO DE ESCRITURA:

Al sentarme y ponerme a pensar sobre mi proceso de escritura lo primero que se me vino a la mente fue… una hoja en blanco o un punto sobre la hoja en blanco. Que difícil fue sentarme y escribir el trabajo, cuanto me costo entender la consigna, cada vez que intentaba empezar a mi mente llegaban las palabras de… ¿y si así no es?, ¿y si me equivoco?, ¿como era lo que dijeron las profesoras? , ¿Y si mejor vuelvo a revisar que escribí de la consigna? , ¿Y si miro otra vez el grupo de Facebook para ver  si dice algo mas?.. DUDAS, dudas y más dudas.  Como resalta que estamos acostumbradas a tener una consigna escrita a la cual se la puede leer y releer, y en la cual existen pautas determinadas.
Costo, costo mucho. Hasta que una noche me senté y empecé, la urgencia se estaba apoderando de mí. Realice el primer borrador, pocos párrafos, en los cuales vino a mi mente experiencias de mi pasado, recuerdos de mi infancia, y un poco de angustia por personas que ya no están al lado mío. Lo envíe. Aunque me seguían de cerca las dudas, ya a lo último pensando que sea lo que sea, las profesoras me guiaran mejor.  Y como respuesta recibí: “ud va muy bien... un placer leer... solo te corregí tema cita y un palabra que se pelea en su concepción semántica con todo tu planteo... si no entendes pregúntame..... Espero mas.” Y me dije… ¡pucha!! Tendré que seguir solita jaja. El segundo borrador me costo mas, busque libros de una biblioteca, pensando que seria bueno poner cosas también de otros textos, leer un poco mas. Pero la corrección no fue buena, y me angustie un poco, hasta que decidí tomar coraje, agarrar los apuntes, y comenzar a ESCRIBIR de verdad, haciéndole caso a mi corazón y a mi mente. En eso me toco de cerca el video de “El punto”, de Henry Reynolds y me dije porque yo no? Y ese fue mi comienzo…
Después de haberlo entregado, miro hacia atrás y me doy cuanta todo el aprendizaje que surgió de una simple consigna oral, y a la vez el gran reto que nos pareció a nosotras como alumnas. Un reto apasionante, y también difícil!  No hay una manera única o método para escribir, cada una debía encontrar el suyo y cuanto nos costo hacerlo de forma individual a esto. Cuanto nos costo encontrarnos a nosotras mismas para hacerlo.
Creo que fue una nueva didáctica para la escritura, en donde aprendimos muchísimo y aunque la mayoría padeció la introducción de escribir, luego terminamos todas queriendo mas, mas escritura, mas lectura y mas Narrativas.


(Y para terminar puedo decir que: Siguen mis dudas… ¿esto tenía que escribir? Jajaj)
GRACIAS PROFES POR MOVILIZAR NUESTROS PENSAMIENTOS!


Alumna: Ma. Josefina Centis

Roberto Juarroz




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Roberto Juarroz

Miro un árbol.
Tú miras lejos cualquier cosa.
Pero yo sé que si no mirara este árbol
tú lo mirarías por mí y tú sabes que si no miraras lo que miras yo lo miraría por ti.
Ya no nos basta mirar cada uno con el otro. Hemos logrado que si uno de los dos falta, el otro mire lo que uno tendría que mirar.
Sólo necesitamos ahora fundar una mirada que mire por los dos lo que ambos deberíamos mirar cuando no estemos ya en ninguna parte.











Maria Sofia Chacón Ramirez

Alumna: Chacón Ramírez, Ma. Sofía
  Cohorte: 2012


“Mi proceso con la escritura”


Proceso complejo el de escribir, si lo sabré, primero buscar  la ocasión y concentrarse en un ambiente calmo y silencioso (algo bastante imposible con la chiquita agarrada de la pierna, gritando “mami”, trepando encima mío y escuchando los berrinches en el suelo reclamando atención).              Luego lo intento nuevamente, me voy al dormitorio buscando paz (¡que utópico!), y allá van ellos también; la chiquita que me abre la puerta y dice “¡ah ta mami!” y el padre corriendo atrás, gritando ¡Clara vení acá!, ¡deja que mami está estudiando, no te puede atender!, ¡no toques!, ¡deja eso!, ¡cuidado Clara!, etc., hasta que escucho el ruido de algo que rompió y la voz descolocada del padre diciendo ¿podes venir a ayudarme?... así que bueno, quedará la escritura para otro momento… me voy a juntar vidrios.
En un segundo intento, más relajada y con buena predisposición, me dispongo corporalmente con la espalda erguida, tratando de pensar…, leo un poco más de teoría, analizo mentalmente lo que deseo escribir, hilvano una idea con otra y digo para mi…¡si, si, si, eso es lo que quiero poner!... y justo cuando las palabras están por plasmarse en el papel, comienza la tríada problemática entre padre- nena-ropa. El dialogo se resume así:
Papá- ¿Qué ropa le pongo?
Mamá- fíjate, lo que quieras, estoy estudiando…
Papá- no lo que quieras no, porque si no le combinan los colores de la ropa te enojas.
Mamá- ¡ ponele lo que quieras te dije!
Papá- ¿te parece este rojo?        
Mamá- no, con eso va rosado
Papá- pero hace calor para el pantalón rosado…
Mamá- ¿ entonces para que me preguntas?
Durante este diálogo he perdido ya 15 minutos de mi concentración, así que en definitiva me voy a vestirla yo. Este escrito literario continuará a la brevedad.
En un tercer momento me dirijo hacia el patio, sentándome en el sol, y buscando la concentración nuevamente, escribo un párrafo (¡por fin salió!) …hasta que vienen mis  perros y de un salto me tiran todos los papeles que tenía. Recojo los papeles y lo intento de nuevo, ya los perros se calmaron…escribo tres párrafos más… y aquí…comienza la odisea del almuerzo:
Papá- amor…¿queres que cocine?, ¿Qué queres que haga?
Mamá- lo que quieras!!!
Papá-¿ te parece una tarta de acelga?
Mamá- si (seco y rotundo con un tono de fastidio)
Papá- ¿Cómo es que se hacía?
Mamá-  dejá, ya está!. (aquí es el momento en que me levanto enfurecida, tirando todo lo escrito, y dejo la literatura hacia un costado pensando ¿Quién me mandó?
Pero en un momento dado lo logro, hallo el equilibrio entre lo que podría denominar como una combinación de inspiración, clima tranquilo y soledad. Las palabras van saliendo, y se juntan formando oraciones que expresan mis ideas, y así continúo…. No es tarea fácil…hay que darle cohesión y coherencia  a los párrafos.
Así, si tengo que describir como fue mi proceso de escritura lo definiría como complejo, por las situaciones personales del contexto al que hice mención anteriormente. Creo que el tiempo es la clave, y a veces no lo tenemos, lamentablemente no podemos agregar horas al día.
Podría decir además que todo este trayecto realizado, tuvo constantes interrupciones, como las que he mencionado y otras que prefiero  no entrar en detalles…fue bastante difícil, pero no imposible.
Pienso además, que el gusto por escribir está presente en mi vida y anhelo tener más tiempo para hacerlo, simplemente para volcar en el papel lo que me gusta. Creo que poder expresar una vivencia, los sentimientos o simplemente lo que uno quiera decir a través de la escritura es algo que causa placer, no importa como salga, solo se que no tiene precio y también soy consciente que el estado anímico de una persona  influye  en esas palabras que nacen. Por ello, durante estos minutos que transcurren a medida que deslizo la birome, me siento positiva  y valoro lo realizado porque fue un logro solamente mío, sin ayuda, sujeto a mis emociones. Por eso no me importa cuánto valga este trabajo cuantitativamente, solo se que en mi propia escala cualitativa tiene valor… y  mucho.