miércoles, 19 de agosto de 2015

Iris Rivera

Un día, conversando con niños y niñas de 4 años, les digo que traje encerrado en mi lapicera, nada menos que al Cuco, y que vino con sus hijos cuquitos y cuquitas. Les pregunto si les parece que saque el capuchón para que, si quieren, los lleven a sus casas a jugar. 
Dicen que sí con expectativa y susto.
Les pido que preparen el bolsillo porque los cucos son de escaparse. Ellos lo hacen y entonces suelto una bandada de cucos invisibles que atajan en el aire y guardan con cuidado, desconfianza y risa.
Al rato se acerca una nena y me dice al oído:
-Yo me di cuenta de una cosa.-¿De qué?
-De que esos cucos no son de verdad.
-¿No?
-¡No!
- Ah...
-Bueno, pero me llevo siete.

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